Mariano Díaz Ochoa, a un paso de entrar a El Amate como inquilino

Sorpresas que da la vida. En apariencia, los políticos cuando se muestran con los ciudadanos, dan abrazos, besos y hasta reparten rosas cuando es el Día de las Madres. Su comportamiento caballeroso no se discute, pero a la hora de prometer y comprometer a respetar la Constitución y ser juzgado por si cometen atropellos que van en detrimento de quienes les dio su confianza es ahí donde la “puerca torció el rabo”.

No sorprende que estos hechos se presenten, porque al final, el ciudadano sabe que quien se renta para político en su proceso tiene que “robar” aunque sea poquito, como han dicho algunos cuando han sido sorprendidos por la justicia en actos de corrupción.

Está la creencia que sólo en los tiempos en que dominaba el PRI se cometían barbaridades tan grotescas que los políticos entraban a “trabajar” sin un peso en la bolsa y terminaban ricos, con una millonada que les permitía darse una vida de reyes.

Ciertamente es una falsa apreciación porque también ha gobernado el país el PAN y ahora Morena y siguen los actos de corrupción, los más recientes están con Emilio Lozoya, en el gobierno de Enrique Peña Nieto, o con Segalmex, en el periodo de Andrés Manuel López Obrador.

Otros dos casos casi semejantes en cuanto a manejo mediático están la Casa Blanca que se construyó en el periodo de Peña y la Casa Gris, que se rentó o se recibió prestada, con uno de los hijos de AMLO a manos de unos ejecutivos petroleros que recibieron contratos millonarios por parte del gobierno de la Cuarta Transformación.

Temas importantes porque tienen resonancia nacional y porque sus actores involucrados son crucificados en los medios, aunque en la realidad no haya pasado absolutamente nada. Es decir, no hubo delito que perseguir y todos contentos.

A nivel local, se han ventilado algunos casos de ex funcionarios que ahora son representantes populares y que están en boca de todos, como es el caso de José Uriel Estrada Martínez, ex auditor superior del estado, acusado de enriquecimiento ilícito y de intimidar a alcaldes para obtener prebendas con tal de cuadrarles sus cuentas públicas, o de José Cruz, el ex titular de Salud, a quien lo acusan de desviar recursos para su campaña política y algunos negocios familiares.

Estos ajustes se conocen regularmente después de que dejan el cargo y es precisamente lo que, a nivel local, se ha encontrado en el Ayuntamiento de San Cristóbal de Las Casas, donde la actual administración municipal detectó que hay un desfalco y un enfado descomunal de los constructores de obra pública, a quien los dejaron si paga y lo que es peor, se declararon como terminadas muchas obras que hoy están en obra negra.

Durante el periodo 2021-2024, ejerció el poder el controvertido político Mariano Díaz Ochoa, quien ya había estado en dos trienios atrás como presidente municipal de la colonial y mágica ciudad, hoy todavía con señales de criminalización por la presencia y operatividad del grupo conocido como “Los Motonetos”.

Resulta que este martes se dio a conocer que el ex edil que renunció al partido Verde Ecologista de México a mediados del 2023, con la clara intención de incorporarse al partido del momento, Morena, se quedó como el perro de las dos tortas, sin instituto que lo respalde, pues ahora que ha sido señalado de cometer actos de corrupción ni lo acuerpa el Verde y quien lo denuncia es justamente el partido guinda, ese al que quiso incrustarse para prolongar su reinado, que al final le fue arrebato, a pesar de que haya impugnado el resultado en los tribunales electorales.

 Desde el martes, las redes sociales hacen eco a comentarios como el que muy pronto la altanería y la prepotencia con que se conducía en su calidad de alcalde, “Mariano Díaz Ochoa será recordado como lo peor que le ha pasado a San Cristóbal de Las Casas en los últimos años, y vaya que esta ciudad ha tenido dos que tres presidentes para “llorar”.

El ex alcalde tendrá en contra nada menos que cerca de 700 denuncias por el delito de corrupción que le interpondrá el Ayuntamiento de San Cristóbal, debido a que en la Secretaría de Obras Públicas se tiene documentado carpetas de investigación donde se cometieron actos ilícitos en detrimento de empresas constructoras que ya elevaron su queja ante la instancia correspondiente.

El número de querellas es descomunal como el reflejo de gestión que hizo Díaz Ochoa, a quien también le agregarán la investigación de porqué declaró como terminadas 40 obras cuando éstas se encuentran en obra negra, con el enojo, con razón, de la población donde se estaban edificando.

La ambición y lo pedante no se pueden ocultar. Eso se veía en el caminar como alcalde de Díaz Ochoa. Hoy su valentía con la que quiso demostrar gobernaría y que se reflejó en un par de actos públicos en los que casi lo linchan, tienen un final sombrío de quien seguramente lo verán vestido de naranja en los separos de El Amate.

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