Jorge Éver González Domínguez

Andrés ta Chikinib (30 de noviembre, 1997) es de la comunidad de Chiquinivalvo, municipio de Zinacantán, Chiapas. Licenciado en Comunicación por la Universidad Autónoma de Chiapas, creador de contenidos en la lengua tsotsil, activista digital, promotor de la lecto-escritura en tsotsil, poeta y conferencista en temas sociales, lingüísticos y culturales.
Su trabajo poético ha sido publicado en las antologías “A donde la luz llegue” (2018) y “Aún queda la noche” (2019) del VI y VII Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes Jesús Gardea. En 2022 fueron publicado varios de sus poemas en la revista electrónica “Círculo de poesía”. También ha publicado en las antologías narrativas “Sk’op bolom-Palabra de jaguar” volumen I (2019) y volumen II (2021) de la Unidad de Escritores Mayas-Zoques. Obtuvo la beca FONCA en Jóvenes Creadores en su emisión 2021-2022.
En 2021 fue galardonado con el Premio Nacional de la Juventud 2020-2021, en la categoría Fortalecimiento a la Cultura Indígena.
“He mencionado en más de una ocasión que escribo poemas en tsotsil para reivindicar y fortalecer la lengua desde la literatura. Si hago memoria, me doy cuenta que eso es un invento que he forjado con el tiempo, si recurro a las causas naturales por las cuales me adentré en la poesía.
Toqué la puerta de entrada a la poesía con la necesidad de expresar lo que amaba, sentía, deseaba, odiaba o soñaba; pero no desde mi lengua, sino desde aquella lengua ajena a las conversaciones de mi hogar, en el idioma de mi vida académica. El español ha significado para mí un medio de expresión emocional y una oportunidad de verbalizar lo que sentía y pensaba, porque en mi lengua me sentía incapaz de hacerlo, ya que mi vida se desarrollaba en las aulas de clases, donde el tsotsil nunca tuvo cabida.
Aprendí a leer y escribir en tsotsil, conozco a poetas tsotsiles que mencionan en sus discursos que hay que escribir para defender, fortalecer y reivindicar nuestra lengua y cultura. Desde que comencé a escribir mis primeros poemas en español, siempre he dicho que la poesía no tiene la obligación de defender o ser algo por la causa de alguien.
Ningún poema merece ser escrito bajo presión y ningún verso debe nacer por promesa. El poeta quiere disfrutar de sí mismo. Nadie es poeta a tal hora o en cierto día; el poeta es eterno y a instantes. He escrito poemas en la calle, dentro de un camión, al enojarme o llorar. Mis poemas los he recogido en la adversidad cotidiana”.

ASÍ DE NORMAL COMO ME VEN,
cuando era niño,
intenté volar con mis alas invisibles
y caí como los gatos,
de pie sobre los
regaños de mi madre.

ELLA REZA EN AYUNAS
con las cuatro direcciones del universo en su boca,
con cuatro velas en su palabra,
quema incienso
pepenado del bosque
y ofrenda flores recogidas en la prosperidad del patio.

En la adversidad de los senderos,
ella nos salva con cuatro palabras.

QUE CREZCA, QUE HABLE,
mi hija, mi hijo,
contestaron nuestros padres
al vernos en el universo, si nacimos
para crecer y hablar,
crezcamos, hablemos tsotsil.

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