Oxchuc, el ejemplo de que la democracia alcanzó la nueva era

Editorial

De entrada, todo el reconocimiento para el Instituto Electoral y Participación Ciudadana (IEPC) en la organización de la elección para presidente municipal de Oxchuc. Quién podría imaginarse que una elección en este municipio, que por años había derramado sangre entre sus pobladores por las pasiones políticas, tendría un final feliz.

Impensable porque hasta diciembre pasado el escenario tenía visos de que la disputa entre los grupos antagónicos sería de nuevo álgida y de pronóstico reservado. Pero, no, la gran noticia es que Oxchuc está en paz, con la esperanza de que los nuevos tiempos democráticos se acentúen por mucho tiempo.

Muchos dirán que hacer elecciones especiales cuesta mucho dinero, y tienen toda la razón, pero Oxchuc necesitaba mandar el mensaje de que su gente no es la conflictiva, de que como todos los chiapanecos, quieren vivir en paz, dejar a un lado la zozobra, la inestabilidad.

Han sido muchos años de luto, de una guerra sin cuartel, donde los únicos beneficiados fueron los líderes que se escondían en la muchedumbre para incitar a violentar contra las instituciones, a exigir al gobierno apoyos, dinero en efectivo, bajo la amenaza constante de que, si no accedían a sus caprichos, los bloqueos, manifestaciones o recriminaciones de odio eran la respuesta inmediata.

A la gobernabilidad, pero, sobre todo, a la estabilidad social que hoy se respira en este municipio clave para la comunicación terrestre entre la zona Norte y la zona Altos, hay que darle el mérito que se merece al gobierno del estado de Chiapas, que se ha dignado en atender las causas que han dado pie a esta guerra sin cuartel entre partidos políticos que hicieron de Oxchuc el mejor negocio de su vida.

Que previo, durante y posterior a la elección los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública tengan a cargo la responsabilidad de la paz en Oxchuc tiene también mucho simbolismo, porque se demuestra que, al darle el respaldo a la ciudadanía, los manipulares líderes tuvieron que esconder la cabeza y meterla en un agujero para esperar sacarla en otros tiempos, que, añoramos, no suceda.

El jueves por la noche, en sesión extraordinaria, el órgano electoral sesionó para darle validez oficial a lo que llamó el Proceso Electivo por Sistema Normativo Interno de Oxchuc, y en el mismo acto expidió la constancia de mayoría y validez a las y los miembros del Ayuntamiento electos para el periodo 2025-2028.

La elección democrática, civilizada, tiene su triunfo real en su gente, que, con su participación de más de 55 por ciento de los empadronados en la lista nominal del Instituto Nacional, demostró que añoran una paz duradera.

La presencia de los cuerpos de seguridad en el municipio, no sólo en la cabecera, sino en los puntos álgidos que había tomado como costumbre los grupos antagónicos, tiene que ser permanente porque sólo así podría decirse que los bloqueos y los enfrentamientos quedaron en el pasado.

En este proceso hay que tomar en cuenta que la política de seguridad implementada en todo el estado, tuvo su resonancia en los dizques líderes mafiosos que se dieron cuenta que alborotar la gallera no era cuestión de agallas.

Este gobierno viene con todo y a días de cumplir los primeros 100 días, en cuestión de política se puso énfasis que organizar elecciones también deben respetarse las instituciones y sobre todo, los embates y presiones hacia la ciudadanía, tenían que llegar a su fin.

En los corrillos políticos se maneja con sorna el que una diputada de la LXVIII Legislatura quiso llegar a imponer su ley, como lo tenía acostumbrado desde que derrocó a la mala a su contrincante María Gloria Sánchez, pero la pararon en seco, al decirle que o se aplacaba o tendrían que revivir algunos expedientes que tiene en su contra por los diversos disturbios que hubo en el pasado en Oxchuc.

Ante tales circunstancias, el inicio de una nueva vida democrática en municipios donde se eligen a sus autoridades por el método de usos y costumbres, como pasó en Oxchuc, debe ser el ejemplo de que la nueva era también abarca que las comunidades caminen por los senderos de la democracia.

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