Alcalde de Mapastepec, un patán con las madres de familia
En verdad que en Chiapas tenemos alcaldes que pareciera que tienen estiércol en la cabeza, que en lugar de agradar se muestran como lo que son, unos verdaderos barbajanes que no respetan la dignidad humana.
El que directora del DIF en Mapastepec, Maribel Flores Ramos y el alcalde Amando Espinosa Cruz, hayan montado un espectáculo para “conmemorar” a las madres en su día, con la exhibición burlesca de strippers, no tiene ni tantita vergüenza.
Son los que gobiernan el municipio de Mapastepec, los que velan por las causas de la ciudadanía y que salgan con este mamotreto, sí que nos pone a pensar qué clase de servidores públicos se tienen como representantes del pueblo.
En redes sociales ha sido un espectáculo este acontecimiento y no hay que espantarse por el hecho, que se da muy regularmente en la sociedad mexicana, pero que éste sea patrocinado por un ayuntamiento, sí que pone a pensar sobre la calidad moral de quienes se erigieron los autores de este espectáculo de poca monta.
Además, el problema no es que hayan participado algunas madres, o que sus parejas, si es que las tienen, le hayan armado un show por prestarse a este “festejo”, sino porque había niños y niñas que presenciaron este “relevante acontecimiento que regaló el alcalde a las mamás en su día”.
El rechazo ha sido patente de muchos usuarios en redes sociales, las críticas no paran y no deben cesar hasta que haya una llamada de atención de parte del Congreso del Estado, como mínimo, para que no se repitan estos actos.
Si somos estrictos, el que el gobierno prohíba la presentación de narcocorridos en algunas plazas de la República, sobre todo en donde la violencia está al día, lo mismo debe emularse para quien presente como autoridad municipal, estatal o federal, actos que denigran a la mujer. Normalizar estos espectáculos también es dañino.
El trabajo de un stripper o persona que hace un show emulando la atracción sexual es considerado, en la vía pública, principalmente, un estigma social negativo donde la dignidad de las personas puede verse ofendido.
Además, se entiende que hay quienes hacen esta actividad como un trabajo “normal”, en la que podemos estar de acuerdo, porque en este mundo de algo hay que vivir o subsistir, pero para ello existen los lugares apropiados donde llevarse a cabo.
Por lo mismo, quienes apoyan esta “actividad” que para unos es denigrante, para otros debe respetarse y hacer eco a la libertad que se tiene en este país para ejercer un trabajo que no viole la ley.
Lo importante, al final de camino, es que un representante del pueblo debe actuar de forma ejemplar, sin que se preste a vulnerar la integridad de las personas.
Dejar de dar pan y circo al pueblo debe ser su prioridad y ponerse a trabajar por el bienestar de su gente y el interés de la comunidad que representa. Ojalá que este acto circense y sin escrúpulos, como lo han considerado cientos de usuarios de las redes sociales, quede para la historia y mejor se dediquen a gobernar con transparencia para que el día de mañana no sea cuestionado por no rendir cuentas claras ante la Auditoría Superior del Estado.
En lugar de andar quedando bien, debería atender a la ciudadanía, resolverle sus problemas, y gestionar lo que no tenga alcance el Ayuntamiento. Muy diferente es que le brinde a la ciudadanía eventos sociales, culturales, deportivos, que fomente y gestione obras para darle empleo a la población a que trate de engatusarlos con eventos disfrazados de esparcimiento.
La empatía de una autoridad no se da con eventos malogrados, sino con una comunión con el pueblo para que este progrese en todos los sentidos.
El respeto debe prevalecer sobre todas las cosas, pero parece que este valor no está en el diccionario ni en la forma de actuar y gobernar por parte de este alcalde y, por desgracia, de una directora del DIF que no queremos imaginarnos cómo está su gestión para brindar bienestar social.
Los valores sociales para esta ocasión han quedado en el olvido o fueron abrumados por la política. El respeto, la empatía, la justicia, la honestidad, la responsabilidad y otros más, sólo se maman con educación, no manifestando empoderamiento malsano que nos identifican como unos patanes con fuero para pisotear la dignidad de las madres de familia.










