Por la Conciencia
Dr. Roger Heli Díaz Guillén
Para que la educación intercultural universitaria cumpla con el objetivo de formación profesional de recurso humano que incida en la transformación de la sociedad y el Estado debe transitar de la colonización educativa a la interculturalidad crítica y; de la dependencia administrativa y presupuestal a la autonomía universitaria; bajo la consideración que “un país multicultural que aspira a la democracia no puede lograrla plenamente si no transita a la interculturalidad”, permitiendo que las universidades sean autónomas para cumplir con su naturaleza social; independencia ideológica y pedagógica y; honorabilidad como institución a partir del trabajo y aportación en la transformación social, económica, política, cultural y educativa.
La gobernabilidad es posible a partir de trabajar en la democracia y en la interculturalidad mediante la educación y la comunicación social, donde los conceptos suponen pluralismo, respeto y tolerancia. La interculturalidad se expresa en el territorio nacional donde coexisten y convergen diversas culturas vinculadas en la relación del Estado con la diversidad cultural y; se practica en la relación intercultural de la diversidad de identidades de grupos sociales; donde es importante preguntarnos ¿Como trabaja el Estado la interculturalidad, como lo regula, como lo aplica en la educación e ideología educativa?, aunque antes resulta sustantivo definir de que educación intercultural superior estamos hablando o aspirando.
Lo anterior nos lleva al terreno de la educación como instrumento de liberación, desarrollo humano e ideológico, basada en corrientes teóricas de la educación intercultural como la visión denominada relacional, que atiende la esencia intercultural de interacción y comunicación horizontal de los grupos sociales culturales; la perspectiva del pensamiento funcional que se centra en la inclusión e integración de grupos sociales vulnerables en un marco de igualdad y; la visión crítica que se centra en la desigualdad y justicia social basado en la relaciones de poder del Estado; buscando transformar entornos y sistemas en una democracia inclusiva basado en la justicia social.
En este marco de visiones y pensamientos, la visión crítica de la interculturalidad en la educación superior a permeado los contenidos académicos donde la “ideología, su inserción y proyección en el discurso pedagógico no teórico” es un tema que debe revisarse como lo sugiere EYRA VALDIVIESO ARCAY, destacando que los contenidos académicos van regularmente acompañados de un discurso ideológico que se separa de los contenidos teóricos metodológicos de una formación académica intercultural basado en teorías educativas y construcción del conocimiento.
En el caso de Chiapas, la Universidad Intercultural UNICH en su misión busca formar profesionales comprometidos con la diversidad, los pueblos y lenguas originarias, vinculación comunitaria, saberes científicos y tradicionales, siendo alternativo trascender la visión de la otredad para considerar sustantivo la formación crítica intercultural de profesionales que atiendan las necesidades de la sociedad y del Estado, además de los pueblos originarios donde se centra su naturaleza institucional de servicio; lo cual permitirá ser observada y reconocida por la calidad de sus programas, pertinencia, compromiso social, aportaciones sociales, políticas y científicas; ya que la UNICH no suministra estrictamente de fuerza de trabajo a la industria que regulan las fuentes de trabajo en México y Chiapas; sino a la sociedad, al Estado, academia, pueblos y comunidades indígenas.
Es una realidad que la educación intercultural en universidades en México está planteada en un perspectiva crítica en convergencia con la perspectiva de la Nueva Escuela Mexicana NEM, donde lo crítico se sustenta en el pensamiento del materialismo histórico que parte de un sistema de clases sociales y sistema económico que genera desigualdad y pobreza, expuesto en categorías de análisis como estructura, infraestructura y super estructura; siendo relevante observar cómo lo ideológico de la histórica lucha social por mejores condiciones de vida “se proyecta en el campo particular del discurso pedagógico, donde la ideología moldea y orienta el discurso”; donde los catedráticos en su interacción académica destacan su posición ideológica sobre las teorías educativas; incidiendo en la relatividad de la posición crítica para la construcción del pensamiento y generación de conocimientos.
Destaca el autor citado que existe un “nivel del sentido común, propio del vulgo, de la gente ordinaria y corriente, que expresa sus opiniones sobre la educación, sobre lo que percibe de la problemática educativa. Hay un siguiente nivel de reflexión más profunda proveniente de personas preparadas académicamente, de profesionales que valoran y expresan sus opiniones fundamentadas en sus lecturas y estudios, pero que cuando opinan sobre la educación, no están haciendo teoría educativa como tal. Ambos grupos cuando exponen sus ideas sobre la educación, cuando la valoran, la juzgan, están expresando un discurso pedagógico de carácter no teórico” que nada tienen que ver con las teorías educativas.
Precisa que un Discurso Pedagógico No–Teórico es aquel tipo de “pensamiento del ser humano, proveniente del sentido común, de su práctica cotidiana, de su experiencia viva con el campo pedagógico. Es un discurso de opinión, utilitario, que valora e interpreta la educación y que expresa la gran preocupación que siente el ser humano sobre la problemática educativa. Es ese discurso que proviene de los individuos comunes y corrientes y también de los educadores”; advirtiendo este planteamiento que la educación intercultural superior debe despojarse de visiones ideológica personales y de grupos para centrarse en las teorías educativas, pensamiento crítico filosófico de la realidad social, económica, política y cultural, en perspectiva de innovación para la transformación social, legal y política.
La educación intercultural crítica en universidades debe estar basada en la autonomía universitaria para romper con el determinismo de Estado que genera dependencia económica y administrativa; que limita la toma de decisiones donde la vida académica universitaria se enfrenta a un conflicto de intereses en la libertad educativa pública y limitaciones en su misión y visión al no ser responsable autonómico de su realidad y vida institucional, para construir su concepto de “formación ideológica educativa intercultural” basado en la imparcialidad pedagógica libre de visiones personales no teóricas, donde la interculturalidad critica educativa marque una visión de acción, fortalecimiento y transformación de lo social como objetivo general de la educación intercultural superior, desarrollando y creando nuevos conocimientos; repensando la ciencia.










