Por: José Luis León Robles                                                 

[email protected]

Puntos Fiscales

Muy buenos días mis distinguidos lectores de este prestigiado diario, agradezco mucho sus finas atenciones a esta su columna, un tema el día de hoy que sin duda alguna nos pone los pelos de puntos, y es que el pasado 13 de junio, Israel lanzó una ofensiva sin precedentes contra Irán, centrada en instalaciones nucleares y mandos militares de alto nivel, por consiguiente, la respuesta iraní, fue fulminante, contratacando con una lluvia de misiles y drones. En medio de esta tormenta, el presidente Trump regresó anticipadamente de la cumbre del G7, instando a evacuar Teherán. El regreso de Donald Trump de la cumbre del G7 en Canadá, fue muy rápida, inclusive dejó a la actual mandataria mexicana como decimos en nuestro lenguaje vestida y alborotada en la cita que tenían. Lo que más esta preocupando en estos momentos es que Irán ha preparado misiles y otro equipo militar para atacar bases estadounidenses en Oriente, es decir que está esperando alguna acción de este país para responder. El solo hecho de que el actual mandatario de los Estados Unidos se haya reunió este martes con su equipo de seguridad nacional para estudiar diversas alternativas, entre ellas la posibilidad de sumarse a los ataques a las instalaciones nucleares iraníes, estos se están preparando y armando hasta los dientes. El líder supremo iraní, ha dicho que tiene un control total de los cielos de Irán, y que cuenta con buenos equipos defensivos. Hay que recordar que Israel e Irán llevan años enzarzados en una rivalidad sangrienta cuya intensidad fluctúa en función del momento geopolítico. Su pulso se ha convertido en una de las principales fuentes de inestabilidad en Medio Oriente. Para Teherán, Israel es el “pequeño Satán”, aliado en Medio Oriente de Estados Unidos, al que llaman el “gran Satán”. Israel acusa a Irán de financiar a grupos “terroristas” y de perpetrar ataques contra sus intereses movido por el antisemitismo de los ayatolás. La rivalidad entre estos “archienemigos” ha dejado una enorme cantidad de muertos, a menudo como resultado de acciones encubiertas en las que ninguno de los gobiernos admite su responsabilidad. La tensión entre ambos, sin embargo, ha llegado a niveles inusitados desde los ataques del 7 de octubre de 2023 de la milicia palestina Hamás contra Israel, en los que murieron 1,200 personas y que dieron inicio a la actual guerra en Gaza. Desde entonces, Israel ha estado combatiendo a los aliados de Irán en Medio Oriente (Hamás en Gaza, Hezbolá en Líbano y la milicia hutí en Yemen). Y, lo que quizá es más importante, por primera vez Israel e Irán han empezado a lanzarse mutuamente ataques directos, como los de las últimas horas. La actual escalada militar entre Irán e Israel ha vuelto a centrar la atención en el estrecho de Ormuz, una de las arterias más vitales para el transporte mundial de energía, en medio de crecientes dudas sobre la capacidad de la alianza OPEP+ para compensar cualquier posible déficit. Los precios del petróleo se mostraron volátiles al comienzo de la semana, tras subir un 7% el viernes, impulsados por el intercambio de ataques entre Irán e Israel durante el fin de semana, que avivó el temor a un conflicto cada vez mayor en Oriente Próximo y a una interrupción generalizada de las exportaciones de petróleo de la región. Hay que preocuparnos por que es probable que, si esto continúa así y se desate una guerra mundial, el precio del petróleo subirá hasta los cielos, y esto será una cascada de subidas de precios de muchos artículos en nuestra economía, así que estaremos pendiente para informarle lo que puede acontecer. Si el creador nos lo permite, nos estaremos leyendo la siguiente semana en esta su columna.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *