El sueño: conservación de la energía física y cerebral

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]

El sueño es un proceso fisiológico reversible de desconexión y falta de respuesta al medio ambiente. El sueño está encargado de la mantención y conservación de la energía cerebral. Tiene múltiples funciones: endocrinas (por ejemplo, en la producción de la hormona del crecimiento), regulación de la inmunidad y en procesos cognitivos (como la consolidación de la memoria y aprendizaje).
Un buen dormir es aquel que es reparador, es decir, que le permite al individuo adaptarse a las demandas individuales, sociales y ambientales, y que promueve el bienestar físico y mental. Para ello, debe ocurrir en el momento adecuado y tener una eficiencia y duración suficiente que le permita una alerta sostenida durante las horas de vigilia. La duración adecuada va a ser diferente según la etapa del desarrollo.
Ahora bien, la higiene del sueño consiste en tener las rutinas, los horarios y la cantidad de sueño suficiente para que este sea reparador. La duración y la regularidad del ciclo sueño-vigilia son los factores más importantes para que un sujeto tenga un sueño reparador y de calidad. Significa tener un ambiente adecuado, que no sea bullicioso, con la temperatura adecuada, que sea seguro, así como también tener rutinas diarias que promuevan un sueño constante e ininterrumpido. Los niños con rutinas de sueño consistentes se acuestan más temprano, demoran menos en dormirse, tienen un menor número y duración de despertares nocturnos y duermen más horas en 24 horas.
La cantidad de sueño que necesita un niño varía según la edad, pero también hay cierta variabilidad entre un niño y otro. Las recomendaciones no se basan solamente en encuestas poblacionales de cuánto duermen, sino también en estudios neuropsicológicos que evalúan la cantidad de sueño necesaria para un óptimo funcionamiento.
La falta de sueño puede tener consecuencias devastadoras en el estado de ánimo y el rendimiento. Afecta el estado emocional, el ánimo y las conductas.
El hecho de que un niño se levante solo en la mañana no significa necesariamente que esté completamente descansado. Los adolescentes muestran somnolencia y sensación de baja energía. El déficit de sueño produce una baja en la atención sostenida, especialmente en tareas monótonas a las que van a demorar más en reaccionar, en la toma de decisiones y la comisión de más errores. Además, van a manifestar dificultades en la memoria, pues esta se consolida en el sueño. Esto puede manifestarse con síntomas muy similares a los de un niño con déficit atencional y llevar a una baja en el rendimiento escolar. Un mal dormir también aumenta el riesgo de accidentes, pues está más torpe e impulsivo; la falta de sueño crónico puede simular un estado ansioso o depresivo.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *