Ante irresponsabilidad de alcalde, la nueva ERA interviene para resolver problemas primarios
Hace unos meses en esta casa editorial documentamos las carencias y falta de infraestructura de varios municipios acerca de sus plantas de tratamientos residuales, mismas que debieron entrar en funcionamiento, pero hoy son elefantes blancos que demuestran los alcances de la corrupción y la impunidad.
Dentro de la exposición de la poca operatividad de éstas, destacamos que no sólo no operaban, sino que representaban un riesgo, ya que, al no cumplir su función, el problema persistía: ríos y afluentes contaminados, además que cada vez el vital líquido es escaso.
Por otro lado, y no menos importante, se abordó la necesidad de generar infraestructura para que la abundante agua que circula por Chiapas, pueda ser retribuida de manera justa y equitativa, por ello en los reportajes mencionados destacamos que el estado requiere de una gran infraestructura.
Ahora bien, la reciente temporada de lluvia deja en evidencia las carencias entorno a la infraestructura de la distribución del agua, además que el agua se ha vuelto turbia, lo que impide que su distribución pueda ser eficiente, tal y como lo señaló SMAPA en Tuxtla Gutiérrez en uno de sus comunicados, manifestando que tal servicio será imposible la distribución.
Entonces, Chiapas a pesar de su inmensa riqueza hídrica aún no resuelve la democratización de la distribución. Por lo tanto, en esta nueva ERA se están impulsando campañas y proyectos en favor de la distribución y repartición del agua, que incluye a los más necesitados.
No es de extrañar que el gobernador, Eduardo Ramírez Aguilar tenga el vital compromiso de alinearse a las políticas públicas de la presidenta, en especial del denominado Plan Nacional Hídrico, que desde un humanismo contempla resolver una deuda histórica.
A todo esto, el gobernador ha emprendido campañas de desazolves y limpieza, misma que emprendió el pasado fin de semana, no sólo para poner el ejemplo, sino para emprender en diferentes municipios esta tarea titánica, ya que ante las lluvias cada día más fuerte la infraestructura es precaria y no resuelve muchos de los inconvenientes a los que la ciudadanía se atiene.
Por otro lado, queda claro que las administraciones anteriores han dejado mucho que desear, ya que las grandes obras de infraestructura no resultaron eficientes: cómo se puede constatar, los reportes, fotos, vídeos y noticias entorno a las inundaciones son cada día más frecuentes y la obra pública realizada en años recientes refleja la poca inoperatividad de ayuntamientos y dependencias, que poco o nada han hecho para resolver esta problemática que ya es una lamentable realidad.
Asimismo, ante las lluvias, la Nueva ERA y sus servidores deben de prever que las nuevas obras de infraestructura a nivel municipal y estatal, aparte de cumplir con el contrato, estas deben contemplar las condiciones geológicas y climatológicas, ya que estas deben perdurar y resolver el problema de viabilidad.
Por último, y no menos importante, es resolver de manera eficiente los desastres que dejaron los alcaldes y alcaldesa de la pasada administración, claro las autoridades han actuado con responsabilidad para evitar que esos percances sigan generando estragos, pero no debió ser. Además, desafortunadamente, a la ciudadanía sólo le queda acatar los lineamientos de Protección Civil y demás dependencias en esta temporada de lluvias, que no perdona a nadie.
Lo que sí es cierto, es que el gobierno del estado se está metiendo en terrenos que sólo les competían a los alcaldes resolver, pero ante su incompetencia e irresponsabilidad, es necesario que alguien levante la mano para atender obras que si bien no son vistosas ni atraen votos ni reconocimientos públicos a la vista, tienen que realizarse a la vos de ya. Las desgracias no esperan ni se programan, pero sí pueden ser prevenibles y eso es lo que está haciendo el gobierno del estado de Chiapas en los municipios.










