Papel, tinta y verso…

ENSOÑACION III
Cuando la piedra toca tu piel,
se ablanda, y si la besas
se desmorona.
La libertad que tiene el sol
de juntarse con la luvia,
no ejerce poder en tus labios.
La batalla de la
roca, es interna,
y ella, te desea.
Tú y el tiempo existían
en esa soledad acrisolada,
espacio de juegos,
porque el éter, es la nada.
Hoy, joven con uniforme verde,
ojos desafiantes,
anatomía de diosa,
eres la mujer más deseada.
Dibuja ausencias para los ansiosos
de una mirada de compromiso
tu contradicción eterna
prefiere todo lo insumiso.
La pluma sabe lo que el verso canta
y le emociona la desnudez
de tus senos.
A esta admiración dices: “mi niño”
y plantas en mí, ansiedad
eterna.
Te muestras voluptuosa,
terrena,
y la mar te cobija en su seno
sus aguas envuelven
tu cuerpo
y queda sin mancha tu vida.
La roca fue posiblemente
arena
como tú fuiste una extraña,
hoy sabemos de la existencia
de una roca que se sueña.
En esta frenética carrera
que dicta la modernidad
nada es para siempre,
todo es casualidad.
Siguiendo con el guion:
¡Cuando la piedra toca tu piel!
Se ablanda.
¡Y si la besas, se desmorona!

Enrique Flores Amastal

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