Este tipo de proyectos requiere no sólo de una millonaria inversión, sino del compromiso de varias administraciones consecutivas dejando de lado cualquier filiación política.

Francisco Mendoza / Diario de Chiapas
Los inconvenientes que desembocan en torno al río Sabinal, requieren de un tratamiento integral y visión de futuro, a través de un trabajo interdisciplinario y que trascienda el compromiso de las instituciones más allá de modas, filiaciones y administraciones.
Por ello, una solución integral para este importante afluente, sería su rescate convirtiendo no sólo el cauce, sino toda la zona, en un Corredor Biológico, esto tomando como marco la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente.
En este sentido, la Federación de Colegios de Ingenieros Civiles de la República Mexicana (FECIC), señaló que dicho corredor abarcaría un largo recorrido desde los puntos de inicio del río y sus afluentes, hasta desembocar en las aguas del Grijalva, logrando con ello un rescate total y permanente no sólo del afluente sino también de la fauna y flora endémica en esa zona, convirtiéndola en un pulmón ecológico y zona de amortiguamiento forestal.
La importancia de replantear el abordaje de los cauces, respetando el entorno natural del río para permitir una óptima filtración de las aguas y con ello dar oportunidad de que las riberas del río puedan ir recobrando vida a través de un proyecto ambiental (hídrico, geológico, botánico y de zoología) bien sustentado.
Lograr un proyecto de tal magnitud significaría reactivar la zona no sólo para el disfrute de los paseantes o los habitantes, sino para todo el ecosistema, logrando incluso la disminución de las cada vez más altas temperaturas de la capital chiapaneca, en uno o dos grados.
Este tipo de proyectos requiere no sólo de una millonaria inversión, sino del compromiso de varias administraciones consecutivas dejando de lado cualquier filiación política, recordando además que un proyecto a esta escala se desarrollaría óptimamente a lo largo del Corredor Metropolitano comprendido entre Berriozábal y Tuxtla Gutiérrez.
“Para lograr un Corredor Biológico se necesitaría, además, de la participación multidisciplinaria de diversos grupos especializados en urbanismo, medio ambiente, hidrografía, ingeniería de puentes y embovedados, botánica, zoología, entre otros”.
Si bien este planteamiento es de alta magnitud, es necesario irlo poniendo sobre la mesa del análisis, como un acto de tal importancia que trasciende administraciones y modas.

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