Urge que la máquina pite; obra del Tren Transístmico está varada

Algo está pasando en el gobierno de México que, a los anuncios promulgados desde el sexenio pasado, algunas obras han quedado varadas y aunque esto puede ser un riesgo normal de todo proceso administrativo, llámese falta de recursos, problemas en la adjudicación de los mismos, o imprevistos en el trazado de los proyectos, algunos programas siguen sin ser concretados, por lo menos en el estado de Chiapas.

Por eso es necesario que la presidencia de la República a través de la dependencia federal encargada, se pronuncie sobre los motivos que han orillado a detener la obra del Tren Transístmico, pues ya va para el año que ésta se encuentra parada, sin movimiento.

El problema no es que no haya continuidad en la obra, sino que en la ruta Ixtepec (Oaxaca) hacia Suchiate, en el estado chiapaneco, la construcción o, en su caso, rehabilitación de las vías del tren, suspendida, repetimos, sin que se conozcan los motivos, representa molestia para los habitantes de la costera pues la obra negra genera inconvenientes, como la obstaculización de accesos a caminos rurales y la anegación de tramos carreteros.

Es decir, la apertura de la ruta implicó que se removieran zonas que ya los colonos de algunos municipios utilizaban como paso normal entre comunidades. Esto ha provocado que implementen nuevas rutas o bien que con sus propios recursos se aboquen abrir brechas interrumpidas por la colocación a medias de los durmientes, rieles, graba y todo lo que ello implique en el montaje de la infraestructura para que circule en un futuro cercano el tren.

Ferrocarril que por cierto quedó inhabilitado desde el 2004, año en que la madre naturaleza se ensañó con los chiapanecos que viven por todo el litoral del pacífico, pues las vías del tren fueron devastadas por Stan, el meteoro tropical que aniquiló la zona.

Hoy, más de dos décadas después, el gobierno federal trabaja en la rehabilitación de esta importante ruta que conectará a las poblaciones de la Costa y del Soconusco, donde podrá transportarse mercancía que ingresaría a territorio guatemalteco y viceversa.

Sin embargo, lo que más duele de este impasse en la obra es que cientos de chiapanecos y oaxaqueños se quedaron sin trabajo, y esto merma las expectativas de crecimiento de las familias de estas entidades.

Es necesario que se replantee el tema, que la autoridad se comprometa a reactivar los trabajos del anuncio que pomposamente se hiciera en octubre de 2023, cuando el entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador informó que el tren se inauguraría en septiembre del 2024, justo en el bicentenario de la anexión de Chiapas a México.

Lo cierto es que no hay nada y, por tanto, urge que las empresas constructoras se reactiven para concluir los 450 kilómetros de distancia programados rehabilitar y construir con puentes, viaductos y estaciones programados en el proyecto.

Para nadie es un secreto que la entrega de recursos económicos por la infinidad de proyectos sociales, becas o lo que se refiera a programas sociales que mantienen comprometido a las clases más vulnerables, está representando ya un problema serio para la autoridad gubernamental, pues en vox populi que las reservas se están acabando y llegará el momento en que cuando esto sea insostenible, vendrán los problemas de a deveras.

El reporte informativo del medio impreso que conforma Diario Media Group explica que “solo en la región que comprende los municipios de Huixtla, Villa Comaltitlán y Pijijiapan, las durmientes han sido colocadas en fechas recientes.

Insistimos, los chiapanecos requieren una explicación por que los polos de desarrollo necesitarán de las vías del tren y en ese conjunto de prioridades no se puede seguir quedando rezagados.

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