Editorial
Las consecuencias de la negligencia en torno al tema de una estrategia de seguridad y combate al crimen en el pasado, ya nos están cobrando factura: no sólo por los casos del gusano barrenador, por el evidente descuido de la frontera y sus filtros, sino por el resurgimiento de enfermedades que, desde hace tres décadas ya considerábamos extintas.
Resulta que la ausencia de autoridades sanitarias en las zonas donde la inseguridad imperó, enfermedades que creíamos extintas regresaron, en este caso el paludismo, un padecimiento de carácter regional.
Debido a la ausencia de cuerpos médicos y de brigadas en esos lugares, la enfermedad mencionada se disparó y para el cierre de esta edición, están confirmados más de ochenta casos, siendo que más del noventa por ciento de los éstos pertenecen a Chiapas.
Como bien retratamos en reportajes o entrevistas a través de esta casa editorial, el actual titular de la Secretaría de Salud, Omar Gómez Cruz, reconoció que en los municipios de la Sierra donde el crimen organizado se implementó como juez y verdugo, las instalaciones médicas como hospitales y centros de salud cayeron en total abandono, sumado al hecho de que el personal de salud en esos lugares estaba en completa indefensión.
Claro, esto aplica también para los practicantes de medicina, quienes evitan en la mayor medida realizar su servicio o práctica en lugares recónditos, mismos que no cuentan con las medidas mínimas de seguridad: Ya olvidamos el feminicidio de Mariana “N”, que ante la negligencia de las autoridades por no atender el tema del acoso que sufría, esta terminó quitándose la vida.
En este sentido, y al igual que el gusano barrenador, la región podría enfrentar en unos meses, si estos filtros o medidas sanitarias no se aplican, una crisis sanitaria, la cual, para las circunstancias monetarias, de proyectos de infraestructura y en el contexto migratorio, no son convenientes.
A esto, se le suma el contexto de migración y de movilidad humana, donde los migrantes −que quede claro, no es un comentario discriminatorio o xenófobo− han sido un factor para esta crisis sanitaria; de hecho, el regreso del paludismo en la zona si bien se trata de una enfermedad propia de la región, las personas en movilidad están expuestas a las zonas tropicales de la selva centroamericana, misma donde ciertos moscos transmisores de enfermedades abundan, estos terminan siendo receptores y portadores de enfermedades que si no son tratadas pueden derivar en una pandemia, como ya quedó demostrado con el ébola y el Covid-19.
Ahora bien, no todo está perdido, pues las recientes campañas de vacunación que han sido de gran aliciente para regular estas enfermedades y sobre todo, prevenir futuros padecimientos que se puedan salir de control. Pero, no todo es responsabilidad del personal de salud, que día con día se arriesga, ni siquiera de la sociedad, sino de quienes nos deberían procurar justicia y seguridad.
En qué momento los hampones y criminales comprometieron nuestra forma de vida, al grado que cuestiones básicas como la salud ahora estén en juego y no digamos comprometidas, por culpa de quienes desestabilizan la paz social y la indiferencia de los cuerpos de seguridad. Eso sí, la actual administración no sólo está haciendo su chamba en cuestión de seguridad y de salud, tema del que hay que estar atentos, sino que tienen por delante un gran reto, al cuidar dos flancos, que si se descuidan generaría una crisis, que al menos la ciudadanía y la entidad con los mú










