El PT no es una amenaza electoral, solo es una franquicia política

Al parecer la alianza entre Morena, el PT y el PVEM, penden de un hilo, sobre todo con las actuales designaciones de las coordinaciones estatales para los estados que estarán en disputas para el proceso electoral de 2027.

Los dichos del coordinador del PT en la Cámara de Diputados, Reginaldo Sandoval, sobre una posible ruptura con Morena, ante la inconformidad de los resultados en las coordinaciones, misma donde muchos aspirantes petistas y morenistas fueron rechazados, genera inconformidades en ese partido de izquierda radical.

También, a estas declaraciones se suma la diputada y líder de la dirigencia del PT, Lilia Aguilar, destacó que, su partido suma más de tres semanas fuera de la mesa de negociones, acusando exclusión de Citlalli Hernández para con ellos.

Por otro lado, el senador, Ricardo Monreal, ante estos dichos reconoció con firmeza que Morena es capaz de competir en los comicios, ya que tiene una base sólida, un respaldo y base, cosa que no se complicaría en dado caso de que la ruptura sea definitiva.

En este sentido, el senador y líder morenista tiene razón, y de peso, ya que como hemos abordado en estas páginas, Morena y la alianza a pesar de sus tropiezos y señalamientos, todo indica que seguirán en el poder, más aún con oposiciones débiles, sin carácter ni propuestas; entonces, si Morena rompe con el Verde y el PT ¿Podría anticipar una derrota? Claro que no, tomando en cuenta que los ya mencionados partidos son meramente satélites, no obstante, en el caso del Verde, al menos en la entidad, si representaría un problema, ya que su estructura es muy sólida y complicaría el mapa electoral, cosa que el PT no representa.

Si bien estas discusiones no son nuevas, ya que en procesos electorales anteriores, a meses de las elecciones y en la recta final de las candidaturas definitivas, siempre lanzan un dardo, primer para sembrar polémica, y la otra, que es la más efectiva, para negociar puestos, sabiendo que no liderarán encuestas o siquiera aspiran a llevar la batuta en algunos.

Ahora bien, dada la naturaleza del PT, recordemos que hace una década, cuando gobernaba el PRI y el PAN, el PT estaba apunto de desaparecer, al menos el proceso de 2015, apenas alcanzó el tres por ciento de los curules, siendo que muchos de sus espacios fueron dados por la vía plurinominal, que como bien dicen analistas, es para lo que le alcanza, sino observen a Gerardo Fernández Noroña, que nunca ha ganado una elección y su llegada al senado o la Cámara de Diputados, se ha dado sólo por esa vía.

Tan solo observen como se ha manejado ese partido desde su fundación, donde su líder “vitalicio”, Alberto Anaya Gutiérrez, ha vivido del erario público, o en el caso de Chiapas, con la designación de Amadeo Espinosa, quien representa a todas luces un cacicazgo cancerígeno, que lejos está de renovar estructuras.

Por la misma naturaleza del partido, que es incapaz electoralmente de ganar por cuenta propia una elección, no le conviene romper con el Morena, sobre todo si de ello depende su existencia electoral; eso sí, en caso de que se deslinden del movimiento, como anticipan muchos líderes de opinión o columnistas, podría ser el cobijo para los perdedores o frustrados en esta contienda interna de Morena, dándoles una candidatura, a expensas de que van a perder o las fracturas en futuro no les permitirá siquiera ser tomados en cuenta.

En conclusión, si el PT pretenden romper con Morena, debe analizar su viabilidad estructural, si las diferencias se limitan a simples negociones con polémica, les puede ir más o menos, pero si toman la separación, deberían pensar en su finiquito o en el mismo destino que sufrió el PRD en el 2024.

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