Xataka MX
Josué González Aranda
La zona arqueológica de Chichén Itzá es uno de los sitios arqueológicos más importantes de México. En él está el Castillo de Kukulcán, que a la fecha aún encierra grandes enigmas y misterios para los arqueólogos del INAH. Desde teorías conspirativas de alienígenas hasta cámaras y túneles secretos, los historiadores han buscado entender a fondo la función de este centro ceremonial, considerado una de las Siete Maravillas del Mundo.
Tras dos años de espera, por fin se podrá reanudar un proyecto para obtener una imagen similar a una radiografía, en el que participan físicos de México y Estados Unidos. El progreso es posible gracias a la llegada al país de un detector de muones, partículas que se producen cuando rayos cósmicos entran en la atmósfera. Con el aparato se puede obtener un patrón de la densidad que tienen algunas estructuras al medir la profundidad a la que los muones logran penetrar.
Construido en el siglo XII, y catalogado como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno, el Castillo de Chichén Itzá ha sido una de las estructuras arqueológicas más importantes de México y el mundo. Su valor histórico y cultural ha sido estudiados por generaciones para entender a fondo la cosmovisión de la cultura maya. Millones de turistas lo visitan, y cada año la información respecto a sus funciones se actualiza.
Desde su redescubrimiento, en el siglo XIX, se realizaron teorías sobre su construcción, como que está construido sobre otra pirámide, que en el interior contiene una serie de cámaras secretas o la tumba de Kukulkán, hasta que debajo hay una red de túneles que conectaban con otras construcciones.










