Venezuela, milicias y acusaciones: ¿una nueva escalada en la región?

Puntos Fiscales

José Luis León Robles                                                 

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Es un verdadero gusto dirigirme a ustedes una vez más a través de esta columna, espacio donde reflexionamos juntos sobre los temas que marcan la agenda internacional. En esta ocasión, el foco vuelve a centrarse en Venezuela y su presidente, Nicolás Maduro, quien ha vuelto a ocupar titulares con una medida que no ha pasado desapercibida: la movilización de 4.5 millones de milicianos. El anuncio, realizado el pasado 18 de agosto, se interpreta como una respuesta directa a las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, quien ofreció una recompensa de 50 millones de dólares por la captura de Maduro. Esta escalada tiene antecedentes inmediatos: en 2025, el gobierno de Donald Trump declaró al Cártel de los Soles como “organización terrorista”, una agrupación que presuntamente opera desde las estructuras del Ejército Bolivariano y que, según Washington, estaría liderada por el propio Maduro. Vale la pena detenerse aquí. El concepto de terrorismo en América Latina ha cambiado con los años. En las décadas de 1980 y 1990, organizaciones como Sendero Luminoso en Perú o las FARC y el ELN en Colombia mantenían zonas bajo control y sembraban el terror de forma sistemática. Hoy, los grupos señalados como terroristas no necesariamente responden al mismo patrón ideológico ni territorial, sino que, como el Cártel de los Soles, son acusados de operar como redes criminales transnacionales, vinculadas al narcotráfico y a la corrupción estatal. Aunque en 2020 ya se había tipificado al cártel como una organización criminal, fue en julio pasado cuando el tema recobró fuerza. Donald Trump, en un nuevo pronunciamiento, reiteró que Nicolás Maduro lidera esta estructura y fortaleció su postura al incluirla formalmente en la lista de grupos terroristas. Este posicionamiento ha comenzado a encontrar eco en la región. El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, recientemente adoptó una medida similar: declaró al Cártel de los Soles como grupo terrorista en su país, en un intento por frenar su presunta influencia en las organizaciones del crimen organizado que operan en territorio ecuatoriano. Noboa también ordenó al Centro Nacional de Inteligencia analizar la presencia del cártel y coordinar acciones con otros Estados de la región. La colaboración entre Estados Unidos y Ecuador en este frente no es casual. Como señala Evan Ellis, investigador de estudios latinoamericanos en la Escuela Superior de Guerra del Ejército de Estados Unidos, no es raro que Ecuador siga los pasos de Estados Unidos en la tipificación del Cártel de los Soles como grupo terrorista. Son países aliados, y esta coordinación puede beneficiar a Ecuador, considerando que se encuentra en plena lucha por contener la violencia generada por los narcotraficantes. En paralelo a estas declaraciones, el gobierno estadounidense ha avanzado en acciones concretas: se han incautado bienes atribuidos a Nicolás Maduro por un valor estimado de más de 700 millones de dólares. Entre ellos, se incluyen aviones privados, granjas, yates, joyas, vehículos de alta gama, y propiedades en República Dominicana y Florida. La respuesta desde Caracas no se ha hecho esperar. El canciller venezolano, Yván Gil, declaró recientemente que el presidente Maduro lleva una vida sencilla, desestimando las acusaciones de ostentación y enriquecimiento ilícito. Por su parte, Maduro ha rechazado categóricamente los señalamientos, calificándolos de infundados, calumniosos y parte de una campaña de desprestigio internacional. Y así, el escenario vuelve a polarizarse. Mientras una parte del mundo insiste en que Maduro debería enfrentar la justicia internacional, él se mantiene firme en su narrativa: todo se trata de una gran mentira construida desde Washington. Queridos lectores, este es un tema que sin duda seguirá generando controversia. No solo por lo que representa para Venezuela, sino por las implicaciones regionales que podrían derivarse si más gobiernos deciden sumarse a la narrativa impulsada por Estados Unidos. Seguiremos atentos a los acontecimientos, y si el creador así lo permite, nos reencontraremos en esta columna la próxima semana.

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