Polos opuestos

En la víspera de dejar el poder en el Senado de la República, Gerardo Fernández Noroña, se ha destapado tal y como es, un ser convenenciero que se alía hacia dónde se dirigen los vientos del poder y en esa posición se describe a sí mismo como el personaje, sí, estudioso, preparado, batallador, pero al mismo tiempo, sin la mínima pena o vergüenza para tapar con su envestidura a personajes de dudosa reputación, acusados de corrupción y de estar en la mira de la justicia de los Estados Unidos, porque lo que es en México, no se les toca en absoluto.

Dos joyas fueron las que se ventilaron mediáticamente el jueves en las redes sociales. La primera, cuando Fernández Noroña calificó a la ministra Margarita Ríos Farjat, como una “minivocera” de la derecha por haber dicho que el expresidente Andrés Manuel López Obrador siempre sintió un “anhelo de inconformidad con la Judicatura, siempre existió ese desdén a lo judicial, como algo alejado a la sociedad; tiene que ver ese episodio (el intento de desafuero). Quizás siempre se quedó ahí”.

La declaración le reventó el hígado y en respuesta a la orden recibida, por conocerse que es el gallito de pelea de la Cuarta Transformación, como en la oposición es Alejandro Cárdenas, Lily Téllez o Ricardo Anaya, por citar a algunos personajes, Fernández Noroña salió a alborotar las redes y tuvo éxito, pero para su mala suerte, contra su invitado especial.

Esta desavenencia entre el senador que lo encumbró el PT y que este año le dijo adiós al afiliarse a Morena, partido que lo puso como presidente de la Mesa Directiva con el objetivo de atajar los manotazos de la oposición, rompió el sello de lo inadmisible cuando pomposamente posteó su gratitud por haber recibido la visita del controvertido Manuel Bartlett.

Fue una reunión amistosa, según lo calificaron ambos. ¿Podría esperarse otra opción? No, verdad. Un posteo con una foto entre ambos que generó cientos de comentarios, por desgracia para Fernández Noroña, el 90 por ciento negativos, sobre todo porque el presidente del Senado dijo que Bartlett era, aparte de un amigo, un patriota.

Por lo que dicen los diccionarios, patriota es toda aquella persona que “tiene amor por su patria y procura todo su bien”. Si en esas estamos, pues entonces el legislador está mal de la cabeza, o como siempre, quiere burlarse de los mexicanos de quienes, suponemos, cree, son tontos como para no darse cuenta de la realidad y principalmente, de lo que registra la historia.

Entonces, el que haya llamado patriota al que acusan de haber tirado el sistema electrónico para hacer ganar al PRI, que ganara Carlos Salinas de Gortari, y dejar en la orilla a políticos de altura como Manuel J. Clouthier, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Rosario Ibarra de la Piedra, sí que tiene mucho engrudo de incongruencia.

Además, no se olvidé que a Manuel Bartlett Díaz lo revivió Andrés Manuel López Obrador cuando lo designó director general de la Comisión Nacional de Electricidad.

Antes lo criticaban y ahora el expriista es un referente de la vida nacional. De vapuleado como el que traicionó a la patria al negarle el triunfo que se supone obtuvo la oposición con el ingeniero Cárdenas a ser ahora un hombre que seguramente, a cómo van las cosas, estará su nombre en la galería del Senado de la República.

Algún día, como suele suceder, la historia aclarará la verdad y ahí se sabrá si Andrés Manuel López Obrador le pagó con la CFE en recompensa por haber sido Bartlett el que lo apoyó en su campaña presidencial para llegar al poder y si en verdad son buenos amigos como para que acogiera todas las críticas bajo su manto protector, sabiendo que tenía todo el respaldo ciudadano por ser el “salvador de México”.

Las redes sociales se inundaron con el posteo del senador, pero para su mala suerte, la percepción del pueblo mexicano dista mucho de lo que quieren vender los políticos. Lo cierto es que las vivencias cronológicas a las que se refirió Fernández Noroña entre la ministra y el ex secretario de Educación Pública y gobernador de Puebla, son tan distantes porque con la que demostró ser impartidora de justicia se le lincha por ser “conservadora” y se le aplaude al que todo México le critica por su pasado fraudulento, y si no que lo diga la CFE, donde los negocios, según documentó la Auditoría Superior de la Federación, fueron para la familia del ex titular de la extinta paraestatal.

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