• Más allá de cualquier ley, el final de la vida es un proceso que debe ser abordado con amor y respeto
  • Aprueban Ley de Voluntad Anticipada que permite a las personas decidir sobre su atención médica al final de la vida
  • Busca proteger la dignidad humana y dar a los pacientes terminales el control sobre los tratamientos que reciben

Marco Alvarado / Ainer González / Tania Selvas/ Javier Mendoza / Edén Gómez / Diario de Chiapas

Con imágenes de Erick Bustillos

Diseño: Luis Méndez / Diario de Chiapas

La Ley de Voluntad Anticipada, que permite a las personas decidir sobre su atención médica al final de la vida, fue discutida en el Congreso local.

Esta legislación, que no debe confundirse con la eutanasia, busca proteger la dignidad humana y dar a los pacientes terminales el control sobre los tratamientos que reciben.

Es humanista

Sin embargo, la iniciativa presentada por la diputada de Morena, Getsemaní Moreno Martínez, fue recibida con opiniones divididas.

En la 69 Legislatura unos argumentaron que la ley es un acto de humanismo que pone al individuo en el centro de las decisiones sobre su propia vida.

Además, permite a una persona decidir si quiere o no tratamientos agresivos y prolongados que no ofrecen una cura, optando en su lugar por cuidados paliativos y un acompañamiento más humano.

Faltó análisis

A pesar del apoyo mayoritario, dos legisladoras votaron en contra: María Isabel Rodríguez Jiménez, de Morena, y Jovannie Ibarra Gallardo, del PAN.

La diputada Ibarra Gallardo argumentó que la ley carece de un análisis profundo y que, para ser verdaderamente progresista, el Estado debería primero garantizar mejores condiciones de atención médica.

Ella propuso fortalecer los cuidados paliativos, el apoyo ético y emocional, y proteger a los pacientes vulnerables.

Un paso hacia la dignidad

Aprobada el pasado miércoles 27 de agosto con 34 votos a favor, esta ley se considera un avance significativo en los derechos de los pacientes en Chiapas.

Con esto, los ciudadanos pueden ahora emitir una declaración formal que respete su voluntad, asegurando que sus deseos sobre el final de la vida sean honrados, sin ser obligados a someterse a intervenciones médicas que consideren innecesarias.

El secretario de Salud, Omar Gómez Cruz, celebró la aprobación, calificándola como un paso relevante para el respeto a la autodeterminación y dignidad de las personas.

Médicos deben respetar

En opinión de Alejandro Castillo Balbuena, médico general, antes de esta ley los pacientes ya expresaban su decisión ante el diagnóstico por una enfermedad grave o terminal “como médico tienes que respetarlo, ya que se firman muchos documentos para que eso sea legal; hay muchos aspectos en juego, la ética médica, el aspecto social, el impacto familiar o incluso el religioso”.

Sin embargo, que la ley regule estas decisiones es positivo, ya que hay casos en los que no hay calidad de vida “y los pacientes viven un gran sufrimiento”.

Balbuena reconoció que no es un tema sencillo, no obstante “se debe respetar la voluntad expresada, considerando la situación de cada paciente”.

Voluntad superior

Ante la aprobación de esta ley, la comunidad cristiana-evangélica ofrece una perspectiva marcada por la fe.

Para ellos, la vida es un don de Dios, y aunque reconocen la importancia de aliviar el dolor, su postura se centra en la dignidad del ser humano hasta el último aliento, sin acelerar el inevitable final.

Marco Martínez, comisionado político del Consejo de Iglesias Evangélicas de Chiapas, subraya que esta creencia no los aísla de la realidad del sufrimiento.

La comunidad, en lugar de acelerar la muerte, aboga por un proceso lleno de cuidado, acompañamiento y oración.

Martínez afirmó: “hay una marcada diferencia entre acelerar la muerte y aceptar los límites naturales de la vida”.

Para los creyentes, rechazar tratamientos agresivos que sólo prolongan el sufrimiento no es visto como un acto de culpa, sino como una decisión que respeta la dignidad del enfermo.

Esta postura, que abraza los cuidados paliativos, el apoyo emocional y un trato humano, busca honrar la vida sin prolongar artificialmente un dolor innecesario.

Despedirse bien

La Iglesia Católica expresó su postura, afirmando que la ley ayuda a cuidar la vida hasta su término natural, promoviendo un tránsito digno hacia la muerte.

A través de la voz del sacerdote Hrothgar Cynric Algarin Sidaway, de la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, la postura explicada es la siguiente: “esta herramienta legal no sólo respeta la autonomía del individuo, sino que t facilita su preparación espiritual para la siguiente vida. Mientras más digna sea la muerte, más digno será el tránsito a la vida eterna”.

Sidaway enfatizó en que la voluntad anticipada es una gran ayuda para las familias. El documento, al quedar escrito ante notario “evita conflictos y decisiones difíciles”.

Buen morir

En el reciente debate sobre la Ley de Voluntad Anticipada, la tanatología, disciplina que estudia el proceso de morir, surge con una visión clara y compasiva. Para esta especialidad, la ley no es solo un marco legal, sino una herramienta para un “buen morir”, permitiendo a las personas honrar sus deseos al final de su vida y, al mismo tiempo, aliviar la carga emocional de sus seres queridos.

La tanatóloga Karly Mont explica la distinción crucial: “la voluntad anticipada no es eutanasia. Mientras la eutanasia implica el uso de un medicamento para poner fin a la vida, la voluntad anticipada es la decisión de no usar tratamientos médicos o equipos de soporte vital para prolongar la existencia de forma artificial”.

Esta opción está diseñada para quienes enfrentan una enfermedad terminal o han sufrido un accidente fatal, ofreciéndoles la libertad de evitar una vida postrada en una cama de hospital.

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