Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Con el objetivo de enfrentar el desmedido consumo de productos procesados y sus efectos en la salud, el gobierno de Chiapas ha prohibido la venta de “comida chatarra” en sus dependencias.
Esta nueva disposición busca ser un punto de partida para mitigar una de las problemáticas de salud más graves del estado: la obesidad y las enfermedades asociadas, como la diabetes.
La medida prohíbe la venta de bebidas con alto contenido de azúcares, bebidas energizantes y alimentos de alto contenido calórico, así como la instalación de máquinas expendedoras de estos productos en las oficinas gubernamentales.
Aunque en años anteriores se implementaron políticas federales para reducir el consumo de estos alimentos, la realidad es que su ingesta ha aumentado, particularmente entre la población infantil.
El alto consumo de productos ultraprocesados en Chiapas ha generado una paradoja preocupante. A pesar del elevado aporte calórico de la “comida chatarra”, las dietas de la población, especialmente en las zonas rurales e indígenas, suelen ser deficientes en nutrientes esenciales.
Esta situación agrava el problema de salud pública, donde coexisten de manera alarmante la obesidad y la desnutrición.
El caso más notable es el consumo de Coca-Cola y otros refrescos embotellados, un fenómeno que ha llamado la atención a nivel mundial.
Un estudio de la Alianza por la Salud Alimentaria de 2019 señaló que Chiapas es la región donde más se consume esta bebida, la cual carece de beneficios para la salud.
En algunas comunidades indígenas, su uso se ha integrado incluso en rituales, mientras que los casos de diabetes no dejan de aumentar.
La Secretaría de Salud de Chiapas ha documentado que el sobrepeso y la obesidad afectan a un porcentaje significativo de la población, tanto niños como adultos.
La facilidad con la que se pueden adquirir estos productos sigue siendo un obstáculo para la salud de las familias, a pesar de las nuevas normativas.










