EDITORIAL
Al parecer el morbo y el sensacionalismo no mide ni tiene reparos, demuestran la insensibilidad y la poca ética, de quienes lucran con la desgracia ajena y se benefician de ella; por ello en la pasada sesión del Congreso del Estado, aprobaron una ley que impide que se difundan de manera morbosa imágenes violentas que vulneran la integridad de las mujeres: la Ley Ingrid.
El nombre de esta ley, que se ha aprobado con 36 votos a favor, siendo la diputada Catalina Aguiar quien explicó la relevancia de esta ley y su aplicación en el Código Penal, mismo que se estima condenará hasta por seis años a quienes difundan imágenes que muestren la violencia gráfica, en especial cuando se trate de una investigación por parte de las respectivas fiscalías o difundan en medios de comunicación o redes sociales; asimismo, filtrar información que sean parte de una carpeta de investigación.
Durante la intervención de la diputada, destacó que esta ley no pretende generar censura o limitar la libertad de expresión, es una medida para respetar a las víctimas y a sus familiares, mismos que ya traen el pesar de la ausencia de ellas.
También, la diputada Alma Rosa Cariño explicó que la reforma, representa un avance en la protección de los derechos humanos de las víctimas, al penalizar la difusión no autorizada de imágenes o información sensible, respectivamente.
Como es bien sabido, el escarmiento hacia las víctimas de feminicidio desafortunadamente no culmina después del siniestro, al contrario, comienza un prejuicio por parte de la sociedad, victimizándolas o culpándolas de lo que las pasó; claro, ninguna víctima es culpable, pero si a eso se le suma el morbo y el sensacionalismo que se generan en redes sociales por mostrar escenas desgarradoras y siniestras, duelen y demuestran la poca ética y sensibilidad de quienes lo hacen.
Precisamente, grupos feministas desde hace años se han pronunciado acerca de la insensibilidad de los medios de comunicación y de ciertos reporteros en redes sociales, que tras un feminicidio replican las escenas del crimen, todo por likes o alcances en sus páginas. Por ello, cuando se abordan estos tipos de siniestros lo mejor es no mostrar esas imágenes que demuestran la violencia gráfica.
Esta ley tiene su origen en el año 202o, derivado del caso de Ingrid Escamilla, misma en la que las mismas autoridades de manera poco ética filtraron las fotos de su cuerpo en condiciones criminales, esto desde luego ocasionó indignación, sobre todo cuando fue revictimizada, vulnerando su integridad.
La ley respectivamente evitará que se siga haciendo como dicen “leña del árbol caído”, más aún proteger a la misma víctima de prejuicios injustos o del sensacionalismo, y por si fuera poco, salvaguardar a las familias de ellas de comentarios o juicios sin valor.
Esta ley ya ha sido llevada al senado y en algunos estados como Oaxaca y Colima ya entró en vigor. En el caso de Chiapas, es la quinta entidad en lograr aprobar esta ley, que ante el contexto de desigualdad y cierta misoginia que persiste en el gremio periodístico, será una herramienta para que las violencias machistas no se sigan perpetuando.
Precisamente, cuando fue el caso de la médico Mariana N, egresada de la UNACH allá a finales de 2021, varios reporteros filtraron información comprometedora, sobre todo de la vida íntima de la chica y de cómo se dieron las circunstancias en la que apareció su cuerpo; también, cuando su cuerpo fue cremado, generando mayor controversia en el caso.
Por otro lado, se espera que aquellos que lucran con este tipo de información, sin el debido rigor, sensibilidad, empatía y profesionalismo, tengan conciencia o en caso de incurrir, se les aplique el peso de la ley.










