Por la Conciencia
Dr. Roger Heli Díaz Guillén
Este septiembre del 2025 es el año uno del tercer siglo (201 años) en que los Chiapanecos nos asumimos como mexicanos y Estado libre y soberano por determinación y ejercicio democrático (plebiscito), quedando en la memoria histórica aquel doce de septiembre de 1824 cuando el 56% de 172 mil 953 habitantes registrados y diseminados en 104 pueblos de Palenque, Tuxtla, Comitán, Simojovel, Tapachula, Huixtán, Llanos, Ocosingo, Ixtacomitán, San Andrés, Tila y Tonalá, decidieron mediante el voto ser mexicanos; impulsados en el pensamiento de la independencia territorial como pueblo del dominio español que México había iniciado como movimiento nacional desde 1810 con el liderazgo de la iglesia a través del ilustre Miguel Hidalgo y Costilla que concluyó formalmente en 1882 (72 años después).con la firma del Tratado Herrera – Mariscal.
Chiapas de alguna forma se mantuvo al margen de la guerra independentista nacional que duró once años para establecer su gobierno, septiembre de 1810-Septienbre de 1821, al considerar que no contaba con congreso constituyente ni gobierno electro democráticamente, en razón de pertenecer a la Capitanía de Guatemala bajo el orden colonial; siendo un territorio de interés del gobierno monárquico constitucionalista que emergió en septiembre de 1821 al mando de Agustín de Iturbide, quien el 24 de febrero de 1821 promulgó el Plan de Iguala proclamando la Independencia como “Imperio Mexicano”; derivando de estos hechos la firma de los “Tratados de Córdova” el 24 de agosto de 1821 que ratificó el contenido del Plan de Iguala; integrándose la Junta Provisional Gubernativa que acordó el 28 de septiembre de 1821 la firma del “acta de independencia del imperio mexicano”.
De este acontecimiento nacional, los chiapanecos debemos tener en nuestro imaginario colectivo, donde la historia nos enseña que por imposición Chiapas fue anexado su territorio al imperio mexicano de Agustín de Iturbide el cinco de enero de 1822 en que se firmó el acta de anexión de Centro América al imperio mexicano en palacio nacional de Guatemala, que derivó de solicitud de Agustín de Iturbide del 19 de octubre de 1821 que tuvo contestación de los “tribunales y comunidades eclesiásticas y seculares, jefes políticos, militares y de hacienda, y personas particulares, a quienes se tuvo conveniente consultar”, definiéndose la UNIÖN de Centro América a México en el acta de anexión de enero de 1822 que expresamente establece:
“traído a la vista el estado impreso de la población del Reyno, hecho por un cálculo aproximado, sobre los censos existentes para la elección de Diputados, que se circuló en noviembre anterior, se halló: que la voluntad manifestada llanamente por la unión, excedía de la mayoría absoluta de la población reunida a este Gobierno. Y computándose la de la Intendencia de Nicaragua, que desde su declaratoria de independencia del Gobierno español, se unió al de México, separándose absolutamente de éste; la de Comayagua, que se halla en el mismo caso; la de la Ciudad Real de Chiapas, que se unió al Imperio aun antes de que se declarase la independencia de esta ciudad; la de Quetzaltenango, Sololá y algunos otros pueblos, que en estos últimos días se han adherido por sí mismos a la unión; se encontró que la voluntad general subía a una suma casi total. Y teniendo presente la Junta que su deber, en este caso, no es otro que trasladar al de México lo que los pueblos quieren”.
La anexión “FORZADA E IMPUESTA” de Chiapas al imperio mexicano fue efímera y temporal (un año dos meses), al devenir la dimisión y/o abdicación de Agustín de Iturbide el 19 de marzo de 1823 al gobierno imperial que detentaba, que dejó sin efectos sus actos, en ellos, el acta de anexión de 1822,provocando esta determinación incertidumbre ante la ausencia de gobierno nacional sustituido por un Supremo Poder Ejecutivo provisional.
En este marco histórico de referencia y contexto del impacto de la caída de Agustín de Iturbide y el acuerdo de las Provincias Unidas del Centro de América o Estados Federados del Centro de América del 1 de julio de 1823; en Chiapas creció la idea de libertad para pensar en ser país independiente; federarse al Estado Mexicano o incorporarse a la Republica de Centroamérica conformado por cinco pueblos hoy países; instalando como cabeza de gobierno a una Junta Suprema Provisional el cuatro de junio de 1823 que no fue reconocido por el gobierno provisional de México instituido, por lo que sus integrantes, religiosos, políticos y civiles, impulsaron movilidad de la conciencia política e intereses de grupos políticos y económicos de Chiapas.
El gobierno provisional de México solicitó apoyo de la División Expedicionaria de la Capitanía General de Guatemala para ejecutar órdenes de disolver la junta suprema, ingresando al Estado en agosto de 1823, derivando resistencia del pueblo de Chiapas dándose levantamientos armados en Comitán, San Cristóbal y Tuxtla Gutiérrez; motivando a que el 26 de octubre de 1823 se presentara el “Plan de Chiapas Libre” impulsado por la iglesia con el liderazgo de Fray Matías de Córdova e Ignacio Bardiora; fortaleciendo el orgullo chiapaneco y la unidad para el 22 de marzo de 1824 la Junta Suprema Provisional convocar a votación el 12 de septiembre de 1824 donde los chiapanecos decidieron federarse al país naciente, México, y consecuentemente ser mexicanos como nación y Estado libre chiapaneco.
Este acto fue formalizado el 14 de septiembre de 1824 por acuerdo del Primer Congreso Mexicano Constituyente que promulgó la primera constitución mexicana, que considero a Chiapas en su artículo quinto; aunque formalmente la independencia de Chiapas se logra con la firma del Tratado el Tratado Herrera – Mariscal en 1882 donde Guatemala renuncia al territorio de Chiapas y el soconusco.
En palabras del Dr. Eduardo Ramírez Aguilar, Gobernador Constitucional del Estado de Chiapas, “este hecho nos coloca como un ejemplo vivo de dignidad y convicciones republicanas basadas en la unidad, el valor civil y la libertad…Chiapas demostró que la política es el camino para la resolución de las diferencias y que los más grandes acuerdos son aquellos que se consultan y construyen junto con el pueblo”, invocando que hoy son tiempos para“hacer realidad los sueños de libertad, democracia y bienestar que animaron las luchas de nuestros antepasados, cuya memoria debemos honrar demostrando que en el presente somos capaces de trabajar unidos, abrazando la diversidad de nuestros pueblos, culturas y tesoros naturales como nuestra mayor riqueza”.
Nos invita a reflexionar a que Chiapas necesita despojarse de la herencia colonial que le impide conectarse con su identidad y patrimonio cultural integral, como el escudo que conecta con la historia impuesta y no con su identidad y raíces vivas; descubriendo la humana piel de nuestro himno nacional en su contenido de principios éticos para una vida armónica y “Buen Vivir”.










