Paquete Económico 2026
El anuncio del Paquete Económico 2026 generó cierta polémica en varios sectores, no sólo por el excesivo aumento al gasto público y los programas asistencialistas, sino por los aumentos a determinados bienes y servicios, que resultan nocivos para la población y en especial, menores de edad.
Ante esto, la Asociación Mexicana de Bebidas (MexBeb) en sus redes sociales y como boletín de prensa, dio a conocer su postura ante tales restricciones.
Dentro de los argumentos señalan que las restricciones solo ocasionarían un nuevo impuesto, que, sumado a los ya establecidos, afectaría considerablemente en los bolsillos de las personas, limitando su acceso a estos; además, afectaría a la economía, generando un desbalance en la economía con estos incrementos inesperados, lo que traería como consecuencia un aumento en otros bienes o servicios, tal es el caso de la industria restaurantera.
Asimismo, los impuestos y restricciones no solucionan el problema de raíz, sobre todo en el combate a la obesidad y a las enfermedades mórbidas, que según las últimas estadísticas del Inegi, han causado muchos decesos en los mexicanos.
También, la restricción cobrará factura a quienes trabajan en esa industria, siendo esta una fuente de muchos empleos, que tanta falta le hace al país.
Otra restricción importante y que hasta hace poco no se tocó, fue a la industria de los videojuegos, la cual desde hace décadas es señalada como un instrumento para la descomposición del tejido social; sumado a ello, los videojuegos de disparos como “Call of Duy”, “Fornite “, por mencionar algunos, fueron el bastión de la delincuencia organizada para reclutar a menores en sus filas.
Ahora bien, en el caso de este medio de entretenimiento, polémico en la mayoría de los casos, siempre se la asocia con problemas psicológicos, de aislamiento, enajenación y porque no, retomando el argumento de los “mochos” católicos o cristianos, los relacionan con prácticas profanas.
Ambas restricciones a través de impuestos o de limitaciones están bien intencionados, el problema será a largo plazo, que en consecuencia generarán una industria clandestina y el mal a erradicar mutará de peor manera.
En este sentido, es preciso hacer memoria histórica, cuando ciertas restricciones dañaron aún más a la sociedad: la Guerra del Opio y la proliferación de mafias en los años de la Ley Seca en Estados Unidos son tan sólo un mal recordatorio de esas tan llamadas “restricciones” necesarias.
En el mismo tenor, la 4 T que hasta hace unos años eran partidarios de legalizar las drogas para quitarles recursos y evitar más muertes a causa del hampa.
¿Acaso estas restricciones son una incongruencia a lo que juraban no repetir? Claro, eso no quita que las restricciones a esos productos nocivos sean necesarias en estos tiempos, pero si su método para ponerle fin.
Veamos la campaña “Vive feliz, vive saludable”, que sí bien fue aplaudía, en su aplicación resultó contraproducente, en especial a las cooperativas escolares que comenzaron perder ingresos de manera considerable, ocasionando que se modifique esa restricción.










