Noroña acorrala a la presidenta Sheinbaum
“No habrá corrupción”, dice con firmeza la presidenta Claudia Sheinbaum. Y tiene razón en decirlo. Pero también tiene la obligación de demostrarlo. Desde el inicio del sexenio pasado, la Cuarta Transformación se autoproclamó como la cruzada contra la corrupción. El entonces presidente López Obrador hizo de este combate su bandera política más poderosa, y millones creyeron en ella. Sin embargo, a seis años de distancia y con un nuevo gobierno en funciones, los escándalos siguen brotando, y ahora es Claudia Sheinbaum quien debe responder, no con discursos, sino con acciones contundentes.
Uno de los temas más delicados, y que exige atención inmediata, es el caso del huachicol y los señalamientos que datan de 2019. Aquel año marcó el arranque de una supuesta ofensiva contra el robo de combustibles. Sin embargo, recientes investigaciones periodísticas han revelado redes de complicidad al interior de dependencias clave, e incluso se ha mencionado a elementos de la Marina implicados en actividades ilícitas. Casos como el de “La Barredora” y otros señalamientos públicos ameritan no solo ser desmentidos, sino investigados a fondo. No basta con pedir pruebas: lo que se publica debe ser el punto de partida para una investigación autónoma y profunda, ordenada directamente desde la Presidencia.
Si Claudia Sheinbaum desea que su promesa de erradicar la corrupción no quede en un mero eslogan de campaña, deberá empezar por mirar hacia dentro. La limpieza no comienza en los discursos, sino en los hechos. Y, como bien sabemos, los hechos son los que sostienen o derrumban proyectos políticos.
El gobierno de Estados Unidos ha hecho lo que México no: poner sobre la mesa los temas incómodos. La presión del vecino del norte ha sido clave en obligar a este país a actuar en temas como el narcotráfico, la migración y la seguridad. No fue por voluntad propia que se avanzó en muchos frentes, sino por la necesidad de responder ante una comunidad internacional vigilante. Esa presión externa sigue siendo el catalizador del cambio, mientras en casa se ignoran los escándalos o se pretende minimizar su impacto político.
Y mientras todo esto sucede, las acciones de algunos personajes de la llamada Cuarta Transformación no ayudan. El reciente episodio protagonizado por Gerardo Fernández Noroña raya en el cinismo. El uso de un taxi aéreo privado con un costo estimado de 280 mil pesos para realizar una gira de apenas dos días en Chihuahua no solo es un insulto a la austeridad republicana, sino un golpe directo a la narrativa presidencial.
Noroña asegura que lo pagará “de su bolsa”. Pero eso, en el fondo, es irrelevante. El problema no es quién cubre el gasto, sino el mensaje que se manda a una ciudadanía que creyó que este movimiento representaba un cambio de fondo en las formas y en el fondo del poder. Viajar con ese nivel de ostentación mientras se predica la austeridad es hipocresía pura. Y peor aún, es una provocación política que desgasta, erosiona y debilita a quien hoy ocupa la silla presidencial.
¿Será que la presidenta lo cubrirá con el manto del silencio, como lo hizo su antecesor en tantas ocasiones con personajes incómodos? ¿Habrá una condena pública, un deslinde claro, o simplemente una evasiva mañanera más?
El reto para Claudia Sheinbaum es inmenso. Su legitimidad no solo dependerá de su capacidad para gobernar, sino de su voluntad real para limpiar la casa. Si no hay castigos ejemplares, si no se exige rendición de cuentas, si se sigue tolerando que las élites del poder se muevan con impunidad mientras el pueblo escucha promesas, el desgaste será inevitable.
Morena y su presidenta no pueden darse el lujo de ignorar estos hechos. La lucha contra la corrupción no puede ser selectiva ni utilizada como arma electoral. Debe ser una política de Estado, pareja, sin excepciones. Porque si no se castigan los excesos de los suyos, entonces, ¿cuál es la diferencia con el pasado que tanto criticaron?
El país espera señales claras. La presidenta tiene la palabra, pero, sobre todo, tiene el poder para actuar. Que lo use.










