Por la Conciencia
Dr. Roger Heli Díaz Guillén
- Su observancia desde la interculturalidad y la identidad.
Al hablar del escudo del Estado de Chiapas y su contenido heráldico debemos partir de su origen y presencia en Chiapas como Estado libre y soberano, antes de revalorar su contenido simbólico y representatividad del territorio y su población; destacando que el Escudo que hoy representa a Chiapas llegó desde España mediante Cedula Real de fecha 1 de marzo 1535 como Escudo de la Villa de San Cristóbal de los Llanos, hoy San Cristóbal de las Casas; por centro del poder colonial y de la iglesia católica que gobernó el territorio estatal; donde después del poder colonial en el siglo XIX se adjudicó como sede del poder del gobierno de Chiapas, hasta que en 1892 el Gobernador Emilio Rabasa decretó como capital y sede del gobierno del Estado a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
El gobierno del Estado se trasladó a su nueva sede trayendo consigo el Escudo de Armas otorgado a una Villa y que corresponde a su historia; para ser adoptado como escudo del Estado y Gobierno; siendo el Escudo de Armas oficializado como emblema estatal mediante Decreto número 186, publicado en el Periódico Oficial 034, Cuarta Sección, de fecha 02 de agosto del 2000, para su preservación y difusión, estableciendo los criterios para reproducirlo y respetarlo; trascurriendo una década para elevar su valoración como símbolo y emblema Estatal mediante la promulgación de la ley del escudo e himno del Estado de Chiapas, publicada Mediante Decreto 346, en el Periódico Oficial del Estado Libre y Soberano de Chiapas, No.253 del 22 de septiembre 2010.
La justificación y/o consideraciones en la ley citada para valorar el Escudo de Armas como emblema Estatal no considera un marco histórico, (origen), ni étnico, ni territorial, ni sociocultural; ni le denomina escudo de armas; únicamente destaca que el Escudo está presente en nuestro imaginario colectivo, que “ nos dan identidad como Estado y nos distinguen de otras Entidades de la República Mexicana: y “nos caracterizan como chiapanecos“; “representan la historia en torno a los ideales de solidaridad, soberanía y libertad con que está cimentado nuestro Estado, constituyen el aspecto emocional, sentimental y afectivo de éste, al mismo tiempo que enaltece la identidad de todos y cada uno de los chiapanecos”.
La justificación en la ley citada destaca que el Escudo de Armas traído de España en tiempos de interrupción de nuestra historia milenaria, nos da “identidad”; “nos distingue”; “Nos caracteriza” y; “Representa nuestra historia”; lo cual es discutible en tiempos de interculturalidad y revaloración de las identidades excluidas que hoy tienen derecho a la diferencia y su buen vivir; si partimos que la identidad constituye las raíces culturales de los pueblos que se sostienen vivas en la expresión de la vida diaria y contenido territorial; siendo en esta visión el Escudo de Armas una raíz que fue injertada en nuestra historia discontinua, que no forma parte de nuestra identidad milenaria sustentada en nuestros pueblos originarios como lo refiere la Constitución nacional y estatal.
Es un emblema que cumplió su misión y función histórica al vivir hoy momentos de humanismo, respeto y hermandad, diverso a la visión de poder y grandeza económica que infiere el Escudo de Armas; que fue otorgado a la Villa de San Cristóbal de los Llanos como centro de poder colonial. Chiapas NO finca su identidad en la colonia, sino en la historia milenaria de sus pueblos originarios, cuya identidad es parte del patrimonio cultural y natural constituido en su pluriculturalidad; de donde emanan contenidos culturales, imágenes y símbolos que lo caracterizan como las zonas arqueológicas; la selva; el jaguar, el pavón, arboles históricos como la ceiba, el cañón del sumidero; tejidos indígenas; la imagen indígena; la Pila de Chiapa de Corzo, etc.
Relativamente estamos de acuerdo que el Escudo de Armas “nos distingue” y “Nos caracteriza” ante los ojos de terceros por haberlo utilizado como imagen de Estado y Gobierno por más de 133 años (1892-2025); pero se está en desacuerdo que el Escudo de Armas “Representa nuestra historia”, ya que como se ha dicho, la historia de Chiapas no deviene de la Corona, ni existe por la Corona española; Chiapas tiene una historia milenaria interrumpida durante el siglo XVI, XVII, XVIII y principios del siglo XIX; con el poder colonial;, retomando su historia, su territorio y contenido pluricultural con los movimientos de independencia y revolución mexicana; dando paso al orden nacional institucional; donde destaca la resiliencia del pueblo de Chiapas que de forma independiente se adhirió a los Estados Unidos Mexicanos, asumiéndose como Estado y territorio independiente federalizado.
Hoy son tiempos de revaloración de nuestra identidad como Estado y como pueblos basado en el respeto, dialogo, igualdad y visión intercultural: Hoy son momentos de transformación con humanismo y respeto a la pluriculturalidad; en una nueva visión de Estado y del Estado; donde hoy el pensamiento se centra en la identidad, la historia, la interculturalidad y en el valor del contenido de saberes y expresiones de los pueblos originarios; que pone en la mesa de la opinión pública, el pensar en un Escudo que proyecte a Chiapas en su contenido territorial biodiverso y mundo natural, vegetal, cultural y biocultural; deconstruyendo su historia discontinua que se sostiene y expresa en su pluriculturalidad.
Hoy son tiempos de no alterar los contenidos culturales, debiendo valorar si el escudo de armas del siglo XVI debe quedarse en una parte de nuestra historia sin modificaciones o alteraciones; para pensar y construir un Escudo con contenido heráldico cuyo objeto es representar a un territorio y pueblo en su contenido cultural y natural y; NO un poder, un gobierno, un imperio que no representa la verdadera identidad e historia milenaria de Chiapas.
Se concluye destacando que revisar la importancia de un nuevo escudo de Chiapas no es tema de resentimiento o discriminación con lo español, lo colonial o con la historia. No es tema de borrar la historia; de pretender modificarla o de percepción de la historia al objetivizar los proceso sociales. Es un tema de interculturalidad; función y objetivo de un Escudo Estatal que en su contenido integre la heráldica con el contenido territorial, biodiverso, cultural e histórico milenario de Chiapas; que en su expresión artística relacione historia, fauna, flora, territorio y pluriculturalidad Maya.











2 respuestas
Mi hermano,Roger… el problema es que Dicen que no quieren borrar la historia, solo “deconstruirla”. Pero cada vez que el poder toca los símbolos del pueblo, algo se borra. Se borra la memoria, se diluye la raíz. Hablan de escudos, pero el hierro del hambre sigue oxidando las manos que trabajan. Hablan de identidad, pero el rostro del chiapaneco sigue siendo invisible en el espejo del Estado.
Cambiar el escudo no sería malo… si viniera acompañado de verdad. Si con él llegara la justicia, la renegociación con México para cumplir los compromisos de nuestra anexión; si llegara el respeto a nuestros ríos y montañas, nustras aguas, nuestra cultura y la defensa de el arte de nuestro pueblo, la soberanía sobre nuestros recursos, la inversión en educación, salud y caminos; si llegara el derecho a decidir nuestro propio destino (verdaderos diputados indigenas) por ejemplo sin ser vistos como una colonia a la que se extrae y se calla. Entonces sí, pintaríamos gustosos un nuevo escudo sobre la piel del tiempo. Y me sumaria
Pero cambiar el escudo sin cambiar la realidad es solo cambiar de máscara. Las venas de Chiapas siguen abiertas, sangrando café, maíz y dignidad. Y mientras discuten los tonos del pasado, los pueblos siguen esperando que se les devuelva el presente. Nadie sana pintando el dolor; se sana con acciones, no con discursos.
Estimado Elí, es majestuosa la reflexión del escudo de Chiapas que das. Me parece que están bien justificados los cambios que sugieres debe tener nuestro escudo que actualmente nos represente con identidad cultural.
Enhorabuena