América Latina: el objetivo de la ofensiva neocolonial de Trump II PARTE

América Latina: el objetivo de la ofensiva neocolonial de Trump II PARTE

Ana Carvalhaes Luis Bonilla-Molina

…Venezuela, el blanco central

El país latinoamericano y caribeño más amenazado militarmente en este momento es Venezuela, aunque ninguna nación de la región este exenta de esta potencial amenaza a su soberanía territorial. Venezuela y su revolución bolivariana – enterrada por el autoritarismo y la política anti obrera y popular del madurismo – han sido desde siempre una enorme piedra en los zapatos del imperialismo estadunidense. Ahora, los falcones expansionistas de Trump pretenden derrocar a Maduro, aprovechándose de la enorme debilidad interna de su gobierno, para poner en su lugar una alternativa de extrema derecha sumisa a Washington.

Pero ¿Por qué ocurre este cambio en la posición de los Estados Unidos si el gobierno de Maduro estaba en negociaciones con ellos desde 2018 y le ha vuelto a garantizar que Venezuela sea un proveedor seguro de petróleo? Esto tiene que ver con el reacomodo global, en el nuevo reparto de territorios de influencia y relaciones de poder que está en construcción.  El gobierno de Trump quiere al frente del gobierno venezolano un rostro de la nueva ultraderecha fascistoide internacional, que en este caso sería María Corina Machado; no quiere inestabilidad en el reordenamiento, sino sumisión absoluta en el nuevo marco. Otra cosa es lo que puede lograr.

La cuestión es que ese cambio de régimen en Venezuela no pareciera poder ocurrir sin una intervención directa, en cualquiera de sus modalidades, con el consecuente rechazo que eso podría generar en la opinión pública norteamericana, algo que hay que colocar en la ecuación. Esto está haciendo más compleja la situación. Por eso, lanzan mano del combate militar al tráfico internacional de drogas: para intentar arrancar apoyo doméstico a su política intervencionista. De todos modos, la forma como se ha manejado el desplazamiento militar norteamericano sobre las costas venezolanas pareciera ser no una actividad de contra información continuada, sino una operación a gran escala de captura de datos de la población venezolana y regional para medir el efecto del desplazamiento y escenarios futuros. Se trata de una nueva fase del uso de la tecnología de punta para fines de guerra.

La oposición venezolana derechista, liderada por María Corina Machado (MCM) – quien debutó de manera virtual en el reciente encuentro de los patriotas libertarios europeos presidido por Meloni – ha pedido sanciones contra Venezuela en el pasado reciente, sin medir los efectos de estas sobre la población humilde. Pero hoy confía en que sean los soldados norteamericanos quienes desplacen del poder a Maduro y la coloquen en el poder.

Para ello, ha ofrecido en bandeja de plata el territorio nacional y sus riquezas. Por supuesto que Maduro no ha sido el mejor ejemplo de nacionalismo ni patriotismo, cuando ha permitido la extracción petrolera por parte de trasnacionales gringas en condiciones neocoloniales no conocidas en la historia patria. Pero nada de ello justifica la convocatoria a mancillar el suelo venezolano.

Por ahora la administración norteamericana pareciera apuntar a un desgaste del gobierno de Maduro, apostando en el surgimiento de fisuras internas y el desplazamiento del poder ´por parte de militares criollos, algo que fracturaría la unidad interna del madurismo y abriría la posibilidad de un escenario Grenada, remozado con los avances tecnológicos del momento. ¿La interrogante es que harán si no ocurre una fractura en el poder interno?

Un eventual gobierno de María Corina Machado y Edmundo González post intervención militar norteamericano, con sus políticas abiertamente anti trabajadores y los remanentes de la oposición chavista disputándole espacios, haría imposible la gobernabilidad. En consecuencia, el objetivo real de los Estados Unidos pareciera ser el ascenso de una dictadura militar en Venezuela con el asesoramiento directo de su parte, incluida la colocación de bases militares en el país.  Esto consolidaría sus propósitos regionales dentro del reordenamiento global.

Se equivoca terriblemente el gobierno de Maduro cuando apela a supuestas diferencias entre Marco Rubio y Trump, asumiendo el papel de consejero protector del inquilino de la Casa Blanca. Lo que ocurre en el Caribe y con Venezuela es una política imperial, no un mal momento de la política norteamericana.

Por otra parte, el desgaste social en Venezuela es tan terrible, que la posibilidad de un ataque extranjero no ha despertado la reacción esperada por parte de la población. El gobierno de Maduro ha activado las milicias y el aparato político del PSUV, pero con alcance mucho menor al que difunden. La única manera de despertar un gran frente nacional de rechazo a la intervención norteamericana pasaría por dar paso atrás a su paquete y medidas aplicadas especialmente a partir de 2018, con una recomposición significativa del salario, devolución de los partidos de izquierda a sus legítimos dirigentes y militantes, amnistía general a los presos políticos y movimiento social, redireccionamiento de la riqueza nacional hacia la recuperación de la seguridad social y la vida material del pueblo.

Solo dando cinco pasos atrás el gobierno de Maduro podría generar un cambio en la catastrófica situación actual, pero eso implicaría romper con el programa de la nueva burguesía constituida bajo el rentismo petrolero en los últimos veinte años.

El pueblo venezolano es quien más ha sufrido durante estos 15 años de regresión y asimilación a los intereses del capital por parte del gobierno de Maduro. Millones de venezolanos han tenido que salir a buscar la sobrevivencia más allá de las fronteras patrias, mientras que los que se han quedado en el país viven el drama de la pérdida de seguridad social, la inexistencia salarial y el temor a opinar porque pueden ser detenidos.  El pueblo ya ha sufrido demasiado para tener que enfrentar las consecuencias de una operación militar a gran escala. Las bombas, en su mayoría, van a caer sobre las cabezas de gente humilde. Cualquier medida que evite esta crisis debe ser bienvenida.

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