Partería en Chiapas: practica milenaria que resiste a desaparecer

Con el afán de reducir los números de muerte materno-infantil, ha aumentado el número de cesáreas y relegado el trabajo de la partería, el cual en muchas comunidades de Chiapas se resiste a desparecer y luchan porque sea reconocido y respetado.

Karla García / Janet Hernández / Ramiro Gómez / Marco Alvarado/ 

Diseño: Luis Méndez / Diario de Chiapas

La partería tradicional que se ejerce en comunidades indígenas y la ciencia médica a través del sistema de Salud como el IMSS-Bienestar, tienen el fin común de evitar la muerte materno-infantil, por lo que han intentado unir esfuerzos por trabajar en equipo. 

Sin embargo, el sistema de salud, en el afán de reducir los números de muertes tanto de madres como de infantes en el trabajo de parto, ha aumentado el número de cesáreas y relegado el trabajo de la partería, el cual en muchas comunidades de Chiapas se resiste a desparecer y luchan porque sea reconocido y respetado, mientras que en otros lados aún hay lugares que han logrado que la unión entre ciencia y tradición trabajen de manera coordinada.

¿Qué es la partería?

La partería es una práctica milenaria de asistencia en el parto y en su proceso, que ejercen las mujeres de forma tradicional dentro de una comunidad en donde es considerado como una especie de “don”, cuyos conocimientos pasan de generación en generación entre abuelas, madres, hermanas, tías, hijas y amigas, sus labores se extienden a más de una familia. 

En el caso de México, los primeros registros de parteras datan de la época prehispánica: en aquel periodo llegaron a gozar de gran prestigio dentro de los pueblos indígenas, pues su práctica se relacionaba con cuestiones religiosas vinculadas a la fertilidad.

Con el proceso de la conquista, la partería se occidentalizó y se prohibieron algunas prácticas y conocimientos de la antigua medicina mexica, lo que provocó que las parteras indígenas perdieran su prestigio debido a que en la religión católica el parto se consideraba como un estado sucio o de enfermedad. 

Las mujeres que se dedicaron a la partería pertenecieron a las clases sociales bajas, así que muchas eran indígenas, afrodescendientes y mestizas. 

Actualmente, por el difícil acceso a un centro médico, las mujeres embarazadas de comunidades continúan acudiendo con las parteras, por lo que el sistema de salud ha integrado poco a poco a las parteras en la atención de la madre y el recién nacido, esto con el fin de reducir la muerte materna y del infante. 

Clínica de parto humanizado

Esta unión de saberes, entre lo tradicional y la ciencia médica, ha llevado a los gobiernos a crear Cínicas de Parto Humanizado, un modelo de parto humanizado e intercultural que promueve la participación de parteras tradicionales.

En San Cristóbal de Las Casas, la Clínica para la Atención de Parto Humanizado del programa IMSS Bienestar se ha consolidado como un espacio de atención gratuita, segura y respetuosa para mujeres embarazadas.

La directora de la unidad, Mayda Esperanza Gil Rodríguez, informó que la clínica cuenta con 11 camas, una de ellas vertical, para que las pacientes elijan la posición ginecológica de su preferencia durante el parto. 

“Aquí las mujeres deciden cómo desean ser atendidas; pueden estar acompañadas por un familiar o por su partera, en un entorno de respeto, seguridad y calidez”, destacó.

La clínica brinda servicios preventivos gratuitos como colposcopía, mastografía, detección del virus del papiloma humano, cáncer cervicouterino y cáncer de mama, con solo presentar CURP e INE, además de otorgar seguimiento personalizado a cada paciente.

En el área de psicoprofilaxis obstétrica, el personal de psicología y enfermería prepara a la embarazada y a su acompañante mediante ejercicios, masajes, aromaterapia y compresas, apoyo que se brinda antes y durante el trabajo de parto. 

La doctora Gil Rodríguez subrayó que la clínica es atendida exclusivamente por personal femenino, para generar mayor confianza y empatía con las usuarias, y que permanece abierta las 24 horas, los 365 días del año.

Asimismo, resaltó que en San Cristóbal de Las Casas continúa vigente la atención de parteras tradicionales, quienes colaboran con la clínica para canalizar a mujeres embarazadas y fortalecer la red de apoyo entre el personal médico y comunitario.

Comunidades en Chiapas donde se ejerce

En Chapultenango, por ejemplo, existen 32 parteras tradicionales zoques, en donde son más las mujeres que prefieren ser atendidas por una partera en lugar de recurrir a un médico particular. 

“La mayoría de los partos son naturales. Solo en casos complicados se opta por una cesárea, atendidos por un doctor experto de una institución de salud pública o en su caso por un particular”, explica María Manuela Mondragón Sánchez, promotora de la medicina tradicional del Centro Coordinador de los Pueblos Indígenas de Ixtacomitán y adscrita al programa IMSS-Bienestar en Chapultenango, quien reconoce que aún existen médicos en la región que trabajan con ética y respeto hacia la medicina tradicional.

Aseguró que las parteras, o matronas como también se conocen, incluye la atención sobre temas sexuales y reproductivos como menstruaciones abundantes o dolores estomacales, utilizando plantas medicinales que ha aprendido a conocer desde niña, observando a su madre; por lo que asegura que la partería nunca morirá”, pues representa una opción de salud en zonas rurales, sino una resistencia del saber de los pueblos zoques en la región Norte del estado de Chiapas.

“Oficializar” a las parteras

En marzo de este año, La Secretaría de Salud de México publicó la Norma Oficial Mexicana NOM-020-SSA-2025, que avala la partería tradicional en el que se reconoce por primera vez a la partería dentro del sistema de salud del país. Esto implica la integración de parteras profesionales y parteras tradicionales, sin requerir certificaciones, con respeto al conocimiento ancestral y permitiéndoles participar activamente en la atención a la gestante. La normativa también propone la creación de casas de partería y unidades de parto de bajo riesgo.

No obstante, entre las parteras, esta norma ha provocado una controversia entre el sistema de salud mexicano y las organizaciones de partería tradicional y autónoma, quienes acusan a la nueva legislación de buscar su control y eventual desaparición al transformar su ejercicio bajo los estándares del modelo biomédico, así lo han señalado en diversos comunicados la Red Mexicana de Parteras Autónomas.

Otra preocupación es la negación de certificados de alumbramiento en partos atendidos por parteras tradicionales, un acto que, en la práctica, dificulta el registro legal de los recién nacidos 

Leyes internacionales que defienden la partería

Al respecto, existen leyes tanto nacionales como internacionales que protegen el derecho de las parteras a ejercer esta labor, incluida la atención a partos, el uso de plantas y otras prácticas de atención y cuidado.

El derecho a mantener sus propios conocimientos, a transmitirlos a las nuevas generaciones y a que estos no sean destruidos se encuentran en el Artículo 2 de la Constitución, Artículos 5 y 6 del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre pueblos indígenas y tribales, Artículos 6 y 64 de la Ley General de Salud.

Por otra parte, el derecho de que una mujer elija atenderse con una partera, se encuentran en el Artículo 2 de la Constitución, Artículo 5 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, y los Artículos 81, 24, 31 de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas y Artículo 3 de la Convención Sobre la Eliminación de Todas las formas de Discriminación contra la Mujer 

Esta controversia pone en relieve la tensión persistente entre la medicina institucional y los sistemas de salud comunitarios y tradicionales en México, generando un debate sobre el derecho a la autonomía de las mujeres para decidir dónde, cómo y con quién parir.

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