La presunción por delante
Chiapas ha sido tierra de experimentos políticos, de eso no hay duda. A lo largo del tiempo, ha tenido gobernantes improvisados, sin bagaje político ni experiencia; puros hombres que, si se desmenuza la hilera, veremos que son pocos, muy pocos los que se salvan de ser señalados con el dedo como corruptos de marca registrada.
Eso, en cuanto a mandatarios. Pero si hablamos de legisladores locales y federales —sin dejar de mencionar los escaños en el Senado—, la historia no es nueva ni sorprende. A través de los años se ha demostrado que muchos solo sirven para enriquecerse, para “sangrar” los recursos que se supone gestionan en beneficio de los chiapanecos.
En otros casos, la situación es aún peor, incluso denigrante. Esos casos en los que, por obra de una tómbola —o, dicho de manera más coloquial, quienes se sacan la lotería sin comprar cachito—, llegan a ocupar cargos públicos, lo que a la larga se traduce en tener funcionarios buenos para nada.
En redes sociales, a propósito de estos comentarios, circuló la invitación que hizo el diputado de “chipo” Guillermo Santiago, para asistir a su primer informe como legislador federal. Cabe mencionar que repite en el cargo por segunda vez, debido a la gracia presidencial de Andrés Manuel López Obrador, quien en su momento todavía ejercía el poder de tronar los dedos para convencer a la población de que Morena era la mejor opción.
Situación que, por cierto, se ha venido desmoronando en el último año, debido a los múltiples conflictos políticos que han enfrentado los militantes y simpatizantes de la llamada Cuarta Transformación.
El legislador rentó como escenario un auditorio del magisterio. Ahí se notó el acarreo de gente, una práctica que, decían, era exclusiva del priismo. Pero lo relevante no fueron las mentiras que pronunció, sino la reacción en redes sociales: horas antes del evento, las respuestas de los internautas fueron de rechazo y burla hacia la actitud nada humilde de este sujeto, que parece creer que legislar en la Cámara de Diputados consiste en presumir cómo come helados en sus redes sociales.
Si alguien duda de lo que se comenta, basta revisar algunos de los mensajes que los usuarios publicaron en su contra tras invitar al evento: “¿Qué va a informar el saraguato diputado? ¿De quién o de quiénes se va a colgar para decir que fue iniciativa propia? Irán a escucharlo, pero por un buen billete, por la torta, el refresco y el transporte”, escribió uno.
Otra persona ironizó al sugerir que le cobraran por cada “¡viva!” mil 500 pesos; por cada aplauso, mil; y por echarle porras, dos mil pesos. El comentario, por sí mismo, refleja el sarcasmo con la que muchos perciben su trabajo: todo, menos productividad o beneficios reales para los chiapanecos.
Lo triste es que algunos se preguntan si, en realidad, ha presentado alguna iniciativa o propuesta para combatir la inseguridad en la entidad, un tema en el que, por cierto, la actual administración ha mostrado avances importantes.
Otros usuarios señalaron que “sigue robando como siempre”, mientras varios coincidieron en que es un tipo que irradia prepotencia y altanería. No faltaron quienes lo calificaron como “la misma basura de siempre”.
Solo una mujer le envió un saludo al “joven diputado”, otorgándole un mínimo voto de confianza, con la esperanza de que se ponga a hacer algo productivo por Chiapas y su gente, y deje de andar presumiendo, porque sus acciones resultan una ofensa para quienes no tienen la posibilidad de gastar unos cuantos pesos ante la difícil crisis económica que se vive. En fin, allá él y sus jaladas. Y el partido Morena que se lo permite y aplaude.










