Jorge Éver González Domínguez
Chiapa de Corzo, Chiapas
Libro de la maestra Clara del Carmen Guillen, donde expone los momentos que vivimos cuando la pandemia de Covid19. El tema es abordado poéticamente de una manera muy original, con poemas muy sentidos.
Los títulos de los poemas son una sorpresa para el lector.
En este trabajo tan limpio de la maestra Clarita, cada línea es iluminada con la musicalidad de su voz.
Hoja por hoja hace un reencuentro de las emociones tan terribles de aquellos días que nos dio la pandemia.
En cada verso atisba las calles, describe cómo el miedo camina por las horas solitarias y cómo, en esos momentos tan angustiosos, la maestra se refugiaba en la poesía.
Todo el libro es un poema largo que se extiende a la identificación angustiosa del propio lector.
La escritora, en un determinado momento, con pesar dice: “Cuánto dolor el que atesora, en el cordón umbilical del mundo, que no encuentra la forma de sostener el ritmo de la vida”.
En la poesía de la maestra, la muerte camina en las imágenes de los versos y rescata la llama de la vida, con palabras hechas de luz y de esperanza.
En alguna parte del libro, llega a la prosa poética y arremete contra la muerte cuando dice: “La muerte, la gran usurpadora”.
Este es un libro que nos hace pasar minutos de buena poesía. Con un diseño de Jorge Frankof, la poeta se estrena con su sello editorial: Terramojada.
Este trabajo fue presentado en el marco de la feria municipal del libro en Tuxtla Gutiérrez. Hicieron los comentarios del poemario: María Eugenia Díaz de la Cruz, Gilda Rincón Orta, el que esto escribe, y con la moderación de la excelente promotora cultural Violeta Pinto.
Ciudad que cicatriza
I
Pasa el dolor apisonando los instantes. Escribo entonces. Las ideas se agolpan tras el duelo de tantos y para la ciudad que cicatriza heridas tan recientes. La pústula del miedo permanece en las páginas. En estado de sitio las palabras acechan. Son tabla que no salva del peligro, pretextos que se buscan para encontrar la ruta más próxima a tu piel que desliza su sombra sin mayor acomodo que un recuerdo.
Y todo tú, placebo necesario para evadir la muerte.

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