La crónica hablará por Chiapas

La Flor del Cupapé: puentes entre poesía, música y memoria

Marco A. Orozco Zuarth. [email protected]

En el Recital Poético de Haiku “Voces de Otoño”, efectuado en la Casa del Arte de Xochimilco el sábado 22 de noviembre, me dio mucho gusto saludar a Cuca Serratos, quien fuera esposa de Valentín Rincón (q.e.p.d.), uno de los más destacados creadores de música infantil en México. El encuentro tuvo un significado profundo, no sólo por el afecto que inspira su presencia, sino también por su lugar dentro de una de las familias más relevantes del arte para la infancia. Cuca es una notable haijin -al igual que su cuñada, Gilda Rincón- y ambas representan un linaje poético que ha enriquecido la cultura mexicana con sensibilidad, rigor y una profunda vocación artística. De hecho, en uno de sus haikus, mencionó a la flor de cupapé, el cual fue nuestro punto de identificación.
Cuca Serratos estudió Letras Hispánicas en la UNAM y es profesora de Literatura en el bachillerato. Su compromiso con la educación y la creación literaria, la llevó a recibir en 2010 la Medalla Sor Juana Inés de la Cruz, reconocimiento a su labor académica. En su obra poética, especialmente en el haiku, ha desarrollado una voz delicada y reflexiva que dialoga con la tradición y la reinventa. Su vínculo con la familia Rincón la sitúa también dentro de un proyecto cultural mayor, donde la música, la literatura y la pedagogía, forman un tejido compartido entre generaciones.
Originarios de Chiapas, los Hermanos Rincón -Gilda, César y Valentín- son, después de Cri Cri, los más destacados creadores en el género de la música infantil en México y América Latina. Fundado en 1971, el grupo transformó la manera de acercar el arte a los niños, integrando valores democráticos, ritmos tradicionales, imaginación y un claro compromiso social.
Su reconocimiento internacional es amplio: en 1994 fueron invitados por Casa de las Américas de La Habana para participar en el Primer Encuentro de la Canción Infantil Latinoamericana y del Caribe; en 1996 asistieron al segundo encuentro en Maracaibo, Venezuela; y en 1997 formaron parte del Consejo Consultivo de la tercera edición, realizada en Ciudad de México.
También participaron en las subsecuentes ediciones de Córdoba (1999) y Bogotá (2001). Su obra fue interpretada por figuras como Víctor Manuel, Ana Belén, Miguel Bosé, Mocedades y Eva, en el disco Cosas de niños (1980), producido por Juan Pardo. Entre sus composiciones más queridas están La vaquita de Martín, El Niño-Robot, El trenecito y El columpio, y su música trascendió incluso al ámbito institucional, cuando Ferrocarriles Nacionales de España adoptó El trenecito como su rúbrica. Su legado es una referencia obligada para generaciones de niñas, niños, maestras y músicos dedicados a la infancia.

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