Alito: la política es buena, sobran malos políticos

•          El dirigente nacional del PRI confronta a Morena, habla sin filtros sobre el poder, la oposición, las traiciones internas y la presión personal en un país que, advierte, camina hacia el autoritarismo

Quadratín México

México.- Entrevista con Alejandro “Alito” Moreno, presidente del CEN del PRI.

—Sin duda, esta pregunta de inicio tiene que ver con un episodio que resonó mucho en redes sociales: el incidente que, a finales de agosto de 2025, durante una sesión de la Comisión Permanente, tuvo con Gerardo Fernández Noroña. Por cierto, ¿no lo invitaron a usted a la reciente develación de su cuadro como expresidente, en el Senado la semana pasada?

—La verdad es que el pueblo de México está absolutamente harto de ese tipo de personajes. No solo por el cinismo y la corrupción, sino porque representa lo peor: él es un cobarde, un hipócrita y, sobre todo, un misógino agresor con las mujeres. Eso es lo que representa Morena. Aquel día se cruzaron todos los límites del respeto; había faltado de manera excesiva a las legisladoras y alguien tenía que ponerlo en su lugar. Y sucedió lo que sucedió: una cachetada, dos pescozones y salió corriendo. Si yo le hubiera puesto dos madrazos, créeme, no estaríamos hablando de esto. Para bien del país, creo que su carrera política está totalmente liquidada. No veo ninguna oportunidad en ese personaje patético, es un patán. Y el pueblo de México lo sabe.

También lo que hizo a nivel internacional fue una barbaridad, y avergüenza no solo a la política, sino al Estado mexicano. Tuvo la oportunidad enorme de ser presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República y lo que proyectó al mundo fue vergüenza. Ilustra perfectamente lo que es este gobierno de Morena y su partido: ineptos, corruptos, brutos. Te lo digo sin rodeos: son incapaces de gobernar. A nosotros, a los priistas, nos pueden criticar muchas cosas, pero el pueblo sabe que tenemos experiencia, que damos resultados y que sabemos gobernar mucho mejor que ellos. Y como veo que haces ojos de incredulidad, te lo digo de frente: me puedes preguntar cualquier dato, comparamos cualquier gobierno. Soy totalmente abierto a eso.

—La percepción pública indica que, tras ese episodio con Fernández Noroña, muchos ciudadanos que antes lo veían con recelo cambiaron su opinión. ¿Sintió ese viraje en la calle, ese reconocimiento a una actitud de defensa?

—Sí, lo percibí. Sabes qué pasa: la política es buena. Es una profesión que ayuda al país, que ayuda a la sociedad. La denostan sistemáticamente, pero la política suma, construye acuerdos. Cuando hay ausencia de política se dan las guerras y los conflictos. Cuando hay buena política, diplomacia y acuerdos, no hay guerras. La política es buena; lo que sobran son malos políticos. No se puede meter a todos en la misma bolsa.

Por ejemplo, yo puedo reconocer errores, no soy perfecto, soy ser humano. Pero hay límites que no se cruzan. Ese día él cruzó todos: misógino, grosero, agresor verbal, faltó al respeto a las legisladoras, a las mujeres. El tema fue porque ya había faltado excesivamente al respeto a las legisladoras. A ese tipo había que ponerle un alto, y se topó conmigo o con el PRI, como quieras verlo. Somos políticos y atendemos la política, pero también hay límites. Yo, por lo menos, jamás voy a permitir que se le falte el respeto a una mujer.

—Hablemos del PRI. Es un lugar común decir que el partido está acabado, que es un fantasma del pasado. ¿Cómo rebate esa idea desde la dirigencia?

—Mira, ¿sabes cuántas veces he escuchado lo del PRI? Por lo menos desde el 2000, cuando decían que ganaba Vicente Fox y que el PRI iba a desaparecer. No sólo fuimos una oposición responsable, firme, contundente; gobernó Acción Nacional 12 años, y el PRI regresó y ganó la presidencia en 2012. El PRI es el pueblo hecho partido, nosotros construimos este país, aunque no les guste. Once de las doce líneas del metro las construyó el PRI —por cierto, a nosotros no se nos cayó ninguna—, y hacíamos bien las cosas. ¿Quién construyó el IMSS? El PRI. ¿Quién construyó el Issste? El PRI. ¿Quién construyó el Infonavit? El PRI. ¿Quién fortaleció el sistema gratuito educativo obligatorio para que niñas, niños y jóvenes tuvieran oportunidades? El PRI. Somos el gran arquitecto de este país: el PRI construye y crea, Morena destruye.

Como lo digo y lo sostengo, no somos perfectos, cometimos errores, pero aprendemos y rectificamos. El pueblo sabe que con el PRI en el gobierno —al menos en el último, que entregó un país creciendo al 2.5 por ciento, con 4.3 millones de empleos en 6 años, 4.8 millones de apoyos a jóvenes emprendedores, entre las 15 principales economías globales y las 10 potencias turísticas—, las cosas estaban mejor. Hoy crecemos a menos del 0.5 por ciento o 1 por ciento, si es que se crece. ¿Dónde está la gasolina a 10 pesos que prometieron estos farsantes? ¿Dónde los medicamentos gratuitos en hospitales? Ni hay medicamentos. 230 mil homicidios, 70 mil desaparecidos en este sexenio. Nosotros construimos el tren Chepe hace 67 años: cero accidentes. Ellos, el Tren Maya: más de 500 mil millones de pesos, 14 muertos, 7 años. Ese es el PRI: sabemos gobernar, aunque no les guste, y aquí estamos.

—Dentro de su propio partido hay críticas fuertes. Antiguos priistas, algunos expulsados, hablan mal de su actual gestión, dicen que se quiere apoderar del partido y que hubo trampa en su reelección. Incluso usted mismo se ha referido a ellos como “traidores”.

 —Y les agrego que, además de traidores, son cobardes, corruptos, timoratos y faltos de carácter. Son una bola de ingratos; el PRI les dio todo, y a nombre del PRI obtuvieron eso. La militancia y los ciudadanos les dieron el voto para que estuvieran en todos los cargos. Hablan mal de mí porque querían estar aquí, pero lo que buscaban era hacer un pacto con el gobierno por miedo; deberían estar en la cárcel, y fueron a Morena a un pacto de impunidad.

Todos los que mencionas, no es porque algo tengan, es fácil ver dónde están: ¿los ves en la oposición dando la batalla contra este régimen de Morena? No tienen dignidad ni vergüenza. ¿Qué opinaba López Obrador de ellos? Que eran ratas y corruptos. Pero hoy están incorporados a Morena. ¿Por qué? No tienen carácter: no tienen huevos, como decimos los mexicanos, y si les falta yo les presto. Son parte de la destrucción de este país;se fueron para que no los metieran a la cárcel, esa es la realidad. ¿Dónde están? ¿Tú los has visto atacando a Morena? Pues no.

—Volvamos al tema del PRI y su futuro. Para ganar en 2027 y 2030, ha insistido en la necesidad de una coalición opositora amplia. Pero el PAN ha dicho que no, y Movimiento Ciudadano es impredecible… ¿Entonces hay realmente un bloque opositor formal?

—Es matemática pura. Si vamos separados, Morena gana. Si sumamos votos, ganamos. En Chihuahua, en Michoacán, si la oposición va unida, gana; si va dividida, pierde. El PRI siempre ha sido pro coalición, ha puesto en riesgo sus votos por el bien mayor de sacar a Morena del poder. Pregúntales a los alcaldes del PAN en capitales que ganamos juntos, como Durango o Zacatecas, si quieren ir solos o en coalición. Te dirán que “juntos”. Los que rechazan la coalición o están muertos de miedo o ya trabajan para el gobierno. Movimiento Ciudadano es un esquirol, vota con Morena. Pero la ciudadanía debe exigir la unión. Hay comunicación institucional, en las cámaras, entre dirigencias estatales. No es que nos veamos a diario, pero se habla de este tema. El problema es que luego declaran una cosa públicamente y en los estados hacen otra. En lo local, muchos entienden la necesidad de ir juntos para ganar.

Por ejemplo, el PAN dice que no a la coalición a nivel nacional, pero pregúntale a su alcalde en Zacatecas cómo ganó: lo hizo con los votos del PRI. La realidad es tozuda. Movimiento Ciudadano es un instrumento de Morena, vota con ellos, pero al final, si no hay unión y Morena lo gana todo, la gente sabrá a quién culpar. El PRI cumplió con su parte. Con ejemplos concretos de elecciones locales, argumenta su tesis de que la unidad es la única vía.

 Alejandro Moreno critica “la brillante idea” de ir separados y acusa a los demás partidos opositores de egoísmo y miopía. Para él, es una cuestión de pragmatismo y patriotismo: “defender el país está por encima de los intereses de cúpula partidista”. Su mensaje es claro: sin el PRI como núcleo de esa coalición, no hay victoria posible. Su estrategia parece ser presionar desde lo local y dejar en evidencia las contradicciones de los otros partidos. Confía en que el pragmatismo electoral de los actores en los estados termine por imponerse sobre las declaraciones grandilocuentes de las cúpulas nacionales.

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