Los esfuerzos por preservar a las especies es humanismo
El tráfico de animales y la deforestación de selvas y bosques, ponen en peligro a los ecosistemas, al descontrolar la reproducción y supervivencia de especies clave para la propia naturaleza.
Por ello, el reciente anuncio por parte del gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, de decretar un Área Natural Protegida en Coapilla, para preservar al quetzal, ave emblemática en Chiapas, México y Centroamérica, deja de manifiesto la preocupación e importancia de estos espacios para cuidar a las especies en peligro de extinción.
Claro, la asignación de un Área Natural Protegida es un gran logro, considerando las deforestaciones y demás crímenes en contra del medio ambiente; por ello, El Bosque del Quetzal, nombre que tendrá este nuevo espacio, cuenta con una superficie de 959.26 hectáreas, representando un espacio clave para una movilidad amplia no solo del quetzal sino de aves y otras especies.
Esto se suma a uno de los ejes prioritarios del gobierno de la Nueva ERA: fortalecer la protección y preservación de los recursos naturales de Chiapas. En este sentido, Eduardo Ramírez Aguilar ha sido enfático en lograr estos espacios, manifestando que el apoyo entre comunidades y autoridades ha sido fundamental para lograr avances importantes.
También, traerá consigo recursos para el pago de personal y mantenimiento del lugar, lo que sin duda contribuirá a las comunidades para su desarrollo; este proyecto no solo es ecológico y autosustentable, es un aliciente para el sentido comunitario.
Otro aspecto a considerar de este decreto, es la preservación de una de las aves totémicas de Chiapas, misma que ha sido víctima de su exotismo y es una de las especies que ha estado en peligro de extinción: esta reserva sin duda será un santuario, que a la larga permitirá su proliferación.
Las labores de conservación en Chiapas son loables, precisamente ante el evidente crecimiento de la mancha urbana, el acecho del hampa para la extracción de recursos y los ecocidios por parte de cárteles inmobiliarios, han establecido que estas acciones sean prioritarias.
En el tema de los esfuerzos gubernamentales para preservar las especies, es preciso resaltar la labor que se ha hecho con respecto al Águila Arpía, que dado el misticismo y superchería en las comunidades originarias de Chiapas, la población de esta ave se redujo al grado de solo dejar avistamientos efímeros; su desaparición es un problema, ya que al ser uno de los depredadores alfa, su estadía permite que ciertas especie que el depreda no se conviertan en una plaga o su población altere los ecosistemas.
Por eso su avistamiento en los últimos años, es esperanzador, al igual que los esfuerzos por preservar en cautiverio al ave; desafortunadamente, en el ZooMat, el espacio asignado terminó siendo un “elefante blanco” del rutilismo; no obstante, la actual administración está sumando esfuerzos para no desistir en preservar a una de las especias más importantes de Chiapas, México y América.
Sin duda el legado de Miguel Álvarez del Toro en el tema del conservacionismo dejó una vara muy alta, ya que sus descubrimientos y activismo, dio la pauta a que muchas reservas y áreas naturales en Chiapas funcionen; además, contribuyó en la preservación de las especies en Chiapas.
Otro caso de conservacionismo que está generando mucho ruido, es el de Efraín Orantes, mismo que está generando esfuerzos titánicos para preservar al gran felino de América: el jaguar, que ante la presencia de la mafia china y que esta especie sea el sustituto del tigre en rituales de medicina oriental, su población fue afectada y diezmada. Orantes con sus conocimientos y esfuerzos ya ha consolidado un espacio para preservar a nuestro felino totémico.










