La burla al estilo 4T

La política no cambia. Sigue siendo el poder omnipresente que destruye, día con día, lo poco que le queda al sistema democrático que se presumía ante el mundo. Las sedes de la Cámara de Diputados, la de Senadores, la Suprema Corte de Justicia de la Nación y todas las instancias —porque hoy no se tienen dudas— que integran el Poder Judicial forman parte de esa burla con la que operan para aplastar a sus adversarios opositores, sin considerar que a quien friegan es al ciudadano común, al de a pie, al que les sostiene su dieta.

Si los políticos y funcionarios federales, estatales y municipales ejercen sus funciones es porque millones de ciudadanos mexicanos trabajan día con día para cumplir con el pago de impuestos que se les imponen, para “conducir” los destinos de una nación que hoy parece no encontrar la salida a sus problemas.

Problemas, muchos muy graves, ocasionados por la corrupción de quienes nos gobiernan, por el abuso de poder, por sentirse omnipotentes, como si en esta condición nunca terminarán sus cotos de poder.

Lo que sucede en la Cámara de Senadores es patético, pero no es de ahora; ha existido todo el tiempo. Sólo cambian los personajes y los colores de los partidos políticos. Es grotesco porque la bufonada y el engaño no tienen nombre.

Durante un mes, el senador Enrique Inzunza ha estado ausente de las sesiones que se han presentado en el pleno y en comisiones. Su retiro obedece, como se sabe, a sus posibles nexos con el crimen organizado, delito que denunció oficialmente el gobierno de los Estados Unidos y sobre el cual la autoridad mexicana se ha ocupado en exigir pruebas para poder extraditarlo, como lo ha pedido el Departamento de Justicia norteamericano.

El jueves no se presentó al Senado para formar parte de la aprobación de varias iniciativas que tenían, como se decía, fondo político. Inzunza, si no se presentaba, estaba a minutos de perder el fuero, por lo que presentó licencia temporal para separarse del cargo de senador.

Sí, efectivamente, su suplente, Omar López Campos, asistió para levantar la mano en la sesión y, con su voto, completar la mayoría de sufragios que Morena y sus aliados querían para aprobar iniciativas que los blindan para operar las futuras elecciones, interponiendo argumentos legaloides para dejar en el camino a sus opositores.

Esta práctica dolosa, a todas luces, es otro de los mensajes de impunidad con la que se maneja la Cuarta Transformación, pues para este momento el senador ya volvió a tener fuero constitucional, dado que su licencia cumplió las 48 horas que había solicitado.

Si esto no es una burla para México, entonces los consagrados representantes populares le mandan el mensaje a la ciudadanía de que, en este momento, no hay nadie que pueda distraerlos de sus propósitos de llevar al país al despeñadero.

Apenas el día martes el senador había acudido a “declarar” a la delegación de la Fiscalía General de la República a bordo de un vehículo particular y escoltado por una camioneta de la Guardia Nacional, así como también sin el acompañamiento de abogados, ya que el propio legislador declaró públicamente que asumiría su propia defensa legal ante las indagatorias en curso.

Mientras el proceso penal se lleve en México, el militante morenista no tendrá de qué preocuparse. Seguirá gozando de los privilegios que le otorga pertenecer al partido que tiene todo el poder en las decisiones políticas y sociales de este país.

Mientras esto sucede, el suspenso prevalecerá, dado que en cualquier momento el gobierno de los Estados Unidos acelerará la presión hacia las autoridades mexicanas, pues las pruebas que se piden a los gringos siguen en suspenso. Entre tanto, Enrique Inzunza continuará sus vacaciones en sus escondites, porque eso de verlo de vuelta en el Senado está en chino.

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