Sigue la mata dando; Marina del Pilar al “rescate” de Rubén Rocha Moya
El partido Morena, por más que quiere sacudirse las supuestas acusaciones que pesan sobre algunos personajes que gobiernan diversas entidades del país, principalmente en la zona norte, enfrenta una realidad distinta: las pruebas que se ventilan en los medios de comunicación y se multiplican en las redes sociales los hunden más o, por lo menos, provocan que su credibilidad se desmorone.
De las 31 entidades del país, 24 son gobernadas por Morena y, de estos estados, al menos una media docena enfrenta señalamientos de estar probablemente vinculada al crimen organizado. Es decir, se les acusa de haber abierto las puertas a estos grupos para alcanzar las gubernaturas o, ya en funciones, de haber trabajado en “coordinación” para que la gobernabilidad prevaleciera ante cualquier amenaza o circunstancia que pusiera en peligro sus pactos.
Esta estigmatización contra el partido en el poder ha puesto de cabeza a la Cuarta Transformación. Aunque estemos en pleno Mundial y con una histórica participación de la Selección Mexicana, que ha hecho que el pueblo “goce de felicidad” y se olvide momentáneamente de los problemas sociales y políticos que lo agobian, existen hechos que continúan empañando esta euforia nacional.
La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, salió al quite de la embestida que en los últimos meses han enfrentado el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya; el de Sonora, Alfonso Durazo Montaño; el de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya; la de Quintana Roo, Mara Lezama; así como los exmandatarios de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, y de Chiapas, Rutilio Escandón Cadenas. Todos ellos han sido señalados, de una u otra forma, de tener nexos con la delincuencia organizada.
El tema de Marina del Pilar no ha traspasado la línea mediática como quisiera la oposición. Por un lado, el Mundial ha acaparado la atención de México; por otro, la presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por desestimar el asunto y relegarlo en las conferencias mañaneras. Además, los opositores no han sabido manejar la situación a su favor.
Desde el año pasado, la mandataria ya había tenido roces con la justicia de Estados Unidos luego de que le suspendieran la visa tanto a ella como a quien fuera su esposo. Sin embargo, ha negado en todo momento cualquier conducta irregular.
Hace unos días, el periodista Héctor de Mauleón difundió un audio que se volvió viral, en el que se escucha a la gobernadora hablar con “asesores externos del FBI” para que la ayuden a enfrentar posibles acusaciones que, según ella, le atribuye el gobierno norteamericano.
Pide ayuda legal y jurídica, y decide realizar el trámite con extranjeros para que el asunto no se manejara en su tierra natal ni tuviera repercusión en el centro del país. Sin embargo, la situación se le salió de control cuando se difundió el audio de dicha conversación, cuya autenticidad reconoció.
Acercarse a asesores de Estados Unidos solo confirma que sí es investigada y, aunque no sea responsable de nada, por el momento la gobernadora está obligada a transparentar su proceder al frente del gobierno de Baja California.
El solo hecho de reconocer como suya la voz que aparece en la grabación da pie a pensar que las cosas no son tan transparentes como pretende hacer creer a los mexicanos o a su propio pueblo. Esto se contrapone a su declaración de que dichos encuentros tienen un carácter meramente institucional.
El hecho de haber solicitado el asesoramiento de un abogado externo, de no tener vigente su visa y de que durante un año no haya podido viajar a Estados Unidos —país donde, como gobernadora, ha realizado gestiones para Baja California— no la deja bien posicionada ante un escenario cada vez más complicado.
El periodista Héctor de Mauleón presenta el audio y señala que a la mandataria morenista le ofrecieron sostener reuniones “en el consulado americano, en una oficina en Tijuana” para ayudarla con las “sanciones y cargos” que el gobierno de Estados Unidos podría imputarle.
No creemos que exista una alteración de la grabación, por lo que De Mauleón se cuestiona que “el audio dice una cosa y públicamente declara otra”. Lo cierto es que, mientras se encuentra la cuadratura al tema, Marina del Pilar pelea por mantener una popularidad que ya se ve rebasada por la de Rocha Moya.










