Los contras del uso del celular en el salón de clases
El uso de las redes sociales y del internet ha maravillado al mundo por su avance tecnológico; sin embargo, al mismo tiempo, se ha convertido en un factor que ha relegado la armonía social y la sana convivencia entre amigos y familiares.
Esto no quiere decir que las familias hayan dejado de reunirse para eventos especiales, pero el uso del teléfono celular ha provocado que, en muchas ocasiones, la convivencia se limite al simple saludo. La distracción que genera navegar por internet durante las reuniones ha dado como resultado encuentros cada vez más desabridos y carentes de una verdadera comunicación.
La convivencia ha pasado a segundo término y eso nos está convirtiendo en seres humanos automatizados, sin diálogo, sin diversión y sin entretenimiento. Ahora, en lugar de compartir anécdotas, chistes, proyectos o experiencias del trabajo y la escuela, lo que se hace es intercambiar enlaces y contenidos digitales, aun estando en el mismo espacio y en la misma reunión.
Por ello, en muchos países se han intentado aplicar medidas para regular el uso del celular, dado que, cuando una persona no tiene a la mano su dispositivo para interactuar o consultar las redes sociales, manifiesta desesperación, como si la vida se le fuera en ello.
Este fenómeno de la comunicación tecnológica también ha causado estragos en las escuelas, salvo cuando el dispositivo se utiliza exclusivamente para consultas o tareas de investigación. Tanto es así que hoy en día casi nadie compra un diccionario o un libro de sinónimos.
Dentro de poco, al paso que van las cosas, en las escuelas ya no se llevarán libros, sino computadoras con baterías recargables para hacer efectivo el proceso de enseñanza-aprendizaje. Mientras tanto, ante la problemática que representa el uso del teléfono durante el horario de clases, varias entidades del país han comenzado a establecer medidas regulatorias para limitar el uso del celular en las aulas.
Son once estados donde las autoridades han decidido regular el uso de teléfonos celulares y dispositivos móviles para restringirlos durante la jornada escolar. La medida busca evitar distracciones dentro del aula y favorecer la atención a la cátedra del profesor.
Las disposiciones incluyen restricciones para grabar o difundir contenido sin consentimiento dentro de los planteles y, en algunos casos, el resguardo de los dispositivos durante la jornada escolar. En caso de negarse a acatar estas medidas, se aplican llamados de atención o el retiro temporal del equipo, con el objetivo de reducir distracciones, prevenir la violencia digital y ordenar el uso de la tecnología en el entorno escolar.
El tema es interesante y necesario por obvias razones. Aguascalientes, San Luis Potosí, Nuevo León, Guanajuato, Hidalgo, Estado de México, Ciudad de México, Tamaulipas, Querétaro, Guerrero y Morelos han aprobado medidas entre 2025 y 2026 para limitar el uso del celular durante la jornada escolar.
Los congresos de estos estados han realizado modificaciones a sus leyes de educación para establecer restricciones en el uso de teléfonos celulares, tabletas y computadoras portátiles, a sabiendas de que se trata de un factor distractor que mina el aprendizaje en las aulas.
Los estudios previos que ayudaron a tomar la decisión en estas once entidades revelan que el uso del celular impacta directamente en el aprendizaje, la educación socioemocional y el desarrollo de habilidades como la concentración, el análisis y la síntesis. Es decir, los estudiantes se distraen de las actividades diseñadas por los docentes y se limita el cumplimiento de los objetivos pedagógicos en el aula.
Las restricciones también pueden contribuir a reducir prácticas de violencia escolar que suelen amplificarse mediante grabaciones y la difusión de contenidos en redes sociales. En resumen, el objetivo es que los alumnos se concentren en el proceso de enseñanza-aprendizaje para favorecer el desarrollo de capacidades esenciales para su formación y calidad de vida.
Está comprobado que las escuelas obtienen mejores resultados cuando retiran los dispositivos durante toda la jornada escolar y los devuelven al finalizar las clases.
Chiapas se está tardando en aprobar una iniciativa de esta naturaleza, pues, al final, el principal compromiso de los alumnos es estudiar y respetar las normas que establezcan las instituciones educativas. Una de esas responsabilidades es garantizar la calidad de la educación y, si para lograrlo es necesario retirar por algunas horas el dispositivo dentro de la escuela, la medida sería más que bienvenida.










