Urge la alarma sísmica

Aunque los chiapanecos parecen haberse «acostumbrado» a los movimientos telúricos, la mañana de angustia que se vivió ayer viernes con varios sismos —dos de ellos de magnitud superior a 6 y 7 grados— recordó que debemos estar preparados para enfrentar una eventual tragedia de mayores proporciones.

Y no, no se trata de exagerar. Las condiciones geográficas de Chiapas, ubicado en una de las zonas sísmicas más activas del país, hacen que la posibilidad de un evento de gran magnitud esté siempre latente. Los chiapanecos lo saben, aunque con frecuencia confían en que una desgracia de esa naturaleza nunca llegará.

La mañana de este viernes, tras el registro de 12 sismos y más de 80 réplicas, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar actuó de inmediato para prevenir cualquier situación de mayor riesgo. Ordenó suspender las labores administrativas en todos los niveles de gobierno, cancelar las clases presenciales e, incluso, exhortó a la iniciativa privada a hacer lo mismo, privilegiando la seguridad de la población.

No importó que se encontrara de gira de trabajo en la zona norte del estado. Apenas sintió el fuerte movimiento, el mandatario reaccionó con rapidez para enviar un mensaje de tranquilidad y seguridad a los chiapanecos.

Desgraciadamente, existen antecedentes que obligan a no bajar la guardia. Ahí están los terremotos que devastaron diversos países y, sobre todo, los sismos que golpearon a Chiapas en septiembre de 2017. Esos acontecimientos deben llevarnos a reflexionar sobre la necesidad de involucrarnos, como sociedad, en las acciones de Protección Civil y de retomar, desde nuestros hogares, una auténtica cultura de la prevención.

Es cierto que durante un sismo resulta difícil actuar con serenidad; sin embargo, mientras mayor sea la preparación, mayores serán también las posibilidades de proteger la vida y reducir los riesgos. No se trata de ser pesimistas, sino de asumir con responsabilidad que, en cualquier momento, podemos enfrentar un fenómeno natural de gran intensidad.

Hoy, Protección Civil del Estado y los comités municipales tienen una tarea fundamental: fortalecer la conciencia ciudadana sobre la importancia de la prevención. Prepararse no significa vivir con miedo, sino actuar con responsabilidad frente a una realidad que forma parte de nuestro entorno.

También resulta indispensable que, ante las deficiencias del sistema nacional de alerta sísmica —que este viernes no emitió ninguna advertencia para Chiapas—, el gobierno estatal impulse la instalación y operación de un sistema de alerta eficaz para el territorio chiapaneco.

Los segundos de anticipación que proporciona una alarma sísmica pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Chiapas necesita contar con un sistema eficiente, confiable y funcional. Es una demanda legítima y una inversión que no admite más demora.

Afortunadamente, los movimientos registrados no provocaron daños mayores. También favoreció que ocurrieran cuando la mayoría de la población ya se encontraba despierta, lo que permitió reaccionar con mayor rapidez y evitar consecuencias más graves. El susto quedó, pero la experiencia volvió a demostrar que la prevención nunca está de más.

Vale la pena aprovechar esta circunstancia para reiterar las recomendaciones básicas durante un movimiento telúrico: alejarse de estructuras que pudieran presentar daños, revisar las condiciones de las viviendas y de los centros de trabajo, e inspeccionar si existen grietas, especialmente horizontales, que deban ser reportadas de inmediato a Protección Civil.

Asimismo, es indispensable identificar previamente las rutas de evacuación y las zonas de menor riesgo. En el caso de quienes habitan en la zona costera, la recomendación es mantenerse alejados de las playas después de un sismo, debido a la posibilidad de un incremento en el oleaje o de la ocurrencia de un posible tsunami.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *