Tuzos se metió a Ciudad Universitaria y exhibió a los Pumas, que no pudieron contrarrestar la contundencia de sus rivales.
Agencias/Diario de Chiapas
Esteban Solari debutó de forma oficial con los Pumas, pero lo hizo de una manera gris y muy amarga. El ‘Tano’ volvió al equipo que ansiaba dirigir, pero de forma paradójica fue su exequipo, el Pachuca, quien le brindó una derrota en su primer duelo como estratega auriazul.
Además, Sebastián Córdova, Víctor Arteaga y Cristian Calderón, refuerzos de Pumas que debutaron también de forma oficial, la pasaron mal en el terreno de juego y batallaron con una defensa hidalguense bien plantada en Ciudad Universitaria.
Los Pumas lucieron sin alma y sin ganas en el primer tiempo del encuentro. Regalaron balones de forma muy sencilla y perdieron otros sin explicación alguna. Pocas veces llegaron al arco de Carlos Moreno y no tuvieron una oportunidad clara de peligro.
En el complemento mostraron otra cara. Córdova estuvo en el terreno de juego desde el inicio y Arteaga entró para el segundo tiempo. Sebastián lució con ganas, pero no tuvo oportunidades claras. Incluso cuando dejó su lugar en el campo para Guillermo Martínez, salió abucheado por la afición felina.
Pumas dominó a placer la segunda parte con un Pachuca que prefirió el contragolpe, pero que no surtió mucho efecto.
Solari en el banquillo lucía con los brazos cruzados. Descifraba cómo ayudar a sus pupilos a que tomaran mejores decisiones y volteaba al banquillo para ver a su cuerpo técnico y buscar soluciones que no encontraba.
La derrota golpeó duro en Ciudad Universitaria. Conforme caía la noche, la afición se impacientaba. Reprobaban las decisiones de los jugadores en cancha pese a la superioridad en posesión y oportunidades.
Sin Córdova en el campo y con Arteaga como el único de los refuerzos dentro de la cancha, los Pumas se diluían en su presentación en el nuevo campeonato, uno que parece largo, pero que depende del ‘Tano’ Solari para cambiarle la cara a una institución golpeada por perder una final apenas unos meses atrás.
Solari mandó a Guillermo Martínez a la cancha. Tras su experiencia mundialista, el ‘Memote’ contagió al público de ganas. Las gradas volvieron a cantar y a emocionarse, pero fueron pocas las oportunidades.










