Entre el machete y la tijera

La jardinería, para Pedro, requirió ir un tiempo a Jalisco para capacitarse en en la poda y el diseño de árboles y plantas.

Texto y fotos: Erick Bustillos / Diario de Chiapas

Desde las primeras horas de la mañana, Pedro Estrada Montejo comienza una jornada que exige fuerza, paciencia y constancia.

Su día comienza a las siete desempeñando la labor de jardinero y, dependiendo de la carga de trabajo, concluye aproximadamente a las cuatro de la tarde.

En un solo día puede atender entre cinco y seis jardines, principalmente en distintos fraccionamientos de Tuxtla Gutiérrez.

La experiencia y los años de trabajo le han permitido construir una cartera de clientes a los que frecuentemente les brinda su servicio, aunque también se traslada a otros puntos de la ciudad cuando solicitan sus servicios.

Pero detrás de un jardín limpio y bien cuidado existe un trabajo que pocas veces se ve.  Pedro tiene 13 años desempeñando esta labor y uno de los mayores esfuerzos, explica, está en recoger y transportar los residuos que deja cada poda hasta los contenedores más cercanos, “es agotador y más por las altas temperaturas que se llegan a presentar en la ciudad”, comenta. 

Con el paso de los años, las herramientas también han evolucionado. Las máquinas han permitido reducir parte del esfuerzo físico que anteriormente implicaba realizar gran parte del trabajo con tijeras y machetes.

Un servicio básico de jardinería tiene un costo aproximado de entre 200 y 250 pesos, dependiendo del tamaño del espacio, labor que le toma entre 40 minutos a una hora. 

Los trabajos especiales en árboles tienen un precio mayor, principalmente cuando se buscan diseños específicos que requieren precisión y cortes realizados prácticamente a tijera.

Pedro lleva 13 años dedicado

 al oficio de la 

jardinería

Aprendió el trabajo junto con sus hermanos, quienes también se dedican a la jardinería. Incluso, durante una temporada viajaron a Jalisco para trabajar y perfeccionar sus conocimientos en la poda y el diseño de árboles y plantas.

Aunque la actividad implica caminar constantemente, cargar residuos y permanecer varias horas realizando esfuerzo físico, Pedro asegura que hasta ahora no ha tenido mayores complicaciones derivadas de su trabajo.

Su día de descanso suele ser el miércoles, cuando disminuye la demanda.

En cambio, los fines de semana representan una mayor carga de trabajo, ya que muchas personas aprovechan sus días libres para conseguir personal y así darle mantenimiento a sus jardines.

Así transcurren sus jornadas: entre máquinas, tijeras, podas y diseños.

Durante más de una década, Pedro ha encontrado en la jardinería no solo un oficio, sino una forma de vida.

Un trabajo que, entre machete y tijera, deja su huella en cada jardín que pasa por sus manos.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *