Razones
Jorge Fernández Menéndez
Para mi hermana Silvia, con todo el cariño que crece en la distancia
Los datos duros de Sinaloa: tres gobernadores en cuatro meses, un intento frustrado de regreso al gobierno de Rocha Moya, evidentes enfrentamientos internos en Morena, los personajes centrales del poder estatal procesados en Estados Unidos, el ex secretario de finanzas y el de seguridad entregados a la justicia de la Unión Americana y convertidos en colaboradores.
El 9 de septiembre se cumplirán dos años de una guerra abierta entre las dos fracciones en que se dividió el cártel de Sinaloa, Los Chapitos y Los Mayitos, desatada tras la extracción de Ismael El Mayo Zambada. Las cifras acumuladas de víctimas de esa guerra, oscilan entre tres mil y cinco mil asesinados, además de miles de personas desaparecidas y otros miles de desplazados, mientras la economía local está paralizada. Ayer en la mañanera se dijo que ese dato era mentira, pero según el Censo Nacional de Seguridad Pública del INEGI, la tasa de homicidios dolosos en Sinaloa aumentó 75 por ciento en 2025 respecto al 2024, la cifra ha disminuido en 2026 respecto al año anterior, pero sigue siendo muy superior a cuando comenzó la guerra interna en el cártel.
En ese escenario llega al gobierno sinaloense Graciela Domínguez Nava, una diputada que fue secretaría de Educación de Rocha Moya y formó parte, desde hace años, de su equipo. Llega sin una base de poder propia y con un gabinete que heredó del propio Rocha, lo mismo que la mayoría del congreso local; y de la fiscalía y el poder judicial que responden a otro encauzado, el senador Enrique Inzunza, que ayer salió de la bancada de Morena en la cámara alta, alegando su inocencia y argumentando que, en realidad, a quien persiguen es a López Obrador (no lo ayudes, compadre).
Domínguez Nava no tendrá margen alguno de operación en temas de seguridad, una tarea que recae sobre todo en las fuerzas militares desplegadas en la entidad, en donde no pueden confiar en las policías locales porque saben que están penetradas por las fracciones del cártel, lo que reduce las capacidades de operación pese al despliegue de miles de elementos. Todo deja un sabor de improvisación y falta de eficiencia que se acrecienta porque las elecciones serán en nueve meses.
Es evidente que existe un enfrentamiento entre las fuerzas que responden a Rocha e Inzunza, que siguen teniendo peso e influencia en el estado, y la presidencia de la república. Ayer se designó como virtual candidata de Morena a la senadora Imelda Castro, que no es del grupo de Rocha, es muy cercana a Gerardo Vargas, el ex alcalde de Ahome que fue perseguido por Rocha, pero que debe construir un equipo propio que hoy no tiene. Me imagino que terminará recurriendo al propio Vargas y a funcionarios que trabajaron con el ex gobernador Mario López Valdez, Malova, porque tampoco ha crecido en Sinaloa una base de operadores de la presidenta Sheinbaum.
La candidatura de Castro, de todas formas, estará atada a los resultados que se puedan obtener en estos meses y a cómo evolucionen las acusaciones de Estados Unidos contra políticos sinaloenses y de otros estados. La justicia de la Unión Americana no quitará el dedo del renglón en el tema de Rocha Moya y los otros acusados: al contrario, tanto los ex funcionarios que están colaborando con la fiscalía de NYC, Gerardo Mérida y Enrique Díaz, como los líderes y oepradores del crimen organizado que también están colaborando con la justicia, desde Joaquín y Ovidio Guzmán López hasta el propio Mayo Zambada, le otorgan a la fiscalía del sur de Nueva York, la más poderosa del país, que es la que lleva la investigación, un inagotable arsenal de pruebas contra los acusados.
La negativa del gobierno federal a entregarlos y la negligencia que ha mostrado hasta ahora la FGR en las investigaciones, incluso en casos tan evidentes como el asesinato de Héctor Melesio Cuén, alimentan la sensación de inestabilidad y fragilidad de un gobierno estatal que no tiene de qué asirse.
Es demasiado lo que está en juego y demasiado poco lo que pueden ofrecer las autoridades de aquí a las elecciones de junio próximo. Sinaloa seguirá viviendo en un vendaval.
Las otras candidaturas
Mientras tanto, Morena designó más virtuales candidatos para el 2027: para Querétaro, una de las elcciones más difíciles que tendrá que afrontar ese partido, lanzó a Santiago Nieto, el ex director de la UIF, distanciado con los sectores duros de la 4T; para Campeche, a Pablo Gutiérrez Lazarus, un ex panista que forma parte del proyecto personal de la gobernadora Layda Sansores; en Colima la candidata también ha sido colocada por la gobernadora Indira Vizcaino, es la ex alcaldesa Rosi Bayardo; en Campeche, en otra elección que tendría que ganar el PAN por su presencia histórica, la candidata es una militante de izquierda de toda la vida, Nora Ruvalcava.
En estos días habrá más destapes en Morena donde la convicción es que de los 17 estados en disputa, diez candidaturas sean para mujeres y siete para hombres. Pero la pregunta no es esa, no es el género: es saber cuántos candidatos serán de la presidenta Sheinbaum y cuántos de López Obrador o de los gobernadores comprometidos con él.
En el PAN, mientras tanto, ya hay aspirante para Chihuahua: será el alcalde la capital, Marco Bonilla. Y en Baja California Sur, profundamente contaminado el gobierno morenista de Víctor Castro Cosio por el síndrome de Rocha Moya, el aspirante panista, con posibilidades reales de recuperar el estado para el PAN, será Francisco Pancho Pelayo.










