La Manósfera: La Digitalización Del Machismo

La Manósfera: La Digitalización Del Machismo

El Hipsterbóreo

Luis Fernando Bolaños Gordillo

El desarrollo tecnológico impulsa constantemente la creación de parcelas digitales en la red. Estas parcelas visibilizan los modos de pensar de cada una de las identidades sociales y esto, en apariencia, fortalece la diversidad cultural. Sin embargo, no todo es positivo dentro de esta gama de pensamientos, porque hay identidades que se distinguen por su intolerancia y su violencia simbólica.

El machismo encontró en las redes sociodigitales un espacio para promover la misoginia y el antifeminismo, todo en aras de defender la masculinidad tradicional. Esto comenzó a visibilizarse desde principios de siglo en foros y blogs simpatizantes del pensamiento de ultraderecha. Este entramado es la manósfera; término que proviene de la combinación de las palabras man (hombre) y sphere (esfera).

Las redes posicionaron a una comunidad intolerante que ataca, minimiza y se burla de las manifestaciones feministas o de los colectivos LGBTIQ+. La Manósfera es el mundo donde se crean, reproducen y viralizan miles de textos, videos o memes encaminados a triturar los temas relacionados con la violencia de género o la igualdad de oportunidades para las mujeres.

Estos trazos arbitrarios aparecen en comentarios sexistas, burlas, estereotipos, ataques hacia mujeres destacadas que ocupan espacios de liderazgo o en cuestionamientos sin fundamentos sobre su apariencia, vida privada o comportamiento. El espacio digital dejó de ser un territorio neutral para convertirse en un escenario donde se disputan el poder, el reconocimiento y la autoridad moral.

En ese mundo se legitima la idea de que las mujeres deben ser frágiles, atractivas, maternales o complacientes, mientras que los hombres deben mostrarse dominantes, exitosos o emocionalmente fuertes. Los memes, videos, comentarios y contenidos que se vuelven virales refuerzan esas representaciones hasta normalizarlas dentro del tejido social.

Este seudo activismo se asume como defensor de los derechos de los hombres y también retoma el pensamiento de intelectuales de distintas épocas para difundir contenido audiovisual que puede llegar al extremo de ser agresivo. Su presencia llega a tal grado que las conexiones entre organizaciones y comunidades de corte machista son de carácter global

El problema se agrava cuando esos estereotipos reducen las posibilidades de las mujeres para construir libremente sus estilos de vida. La digitalización del machismo aborda esos temas desde una perspectiva radical y legitima discursos de odio que se viralizan a través de líderes de opinión que pueden adquirir el estatus de gurús gracias a su posicionamiento como youtubers.

El tema es complejo y no puede reducirse a una comunidad cerrada de hombres que buscan ejercer la hegemonía sobre las mujeres en todos los ámbitos. La manósfera tiene una capa política encaminada principalmente a diluir las libertades de las mujeres desde una perspectiva reivindicativa que puede, incluso, valerse de pensamientos religiosos para fundamentarse.

La también denominada machósfera es utilizada políticamente por la ultraderecha en procesos electorales mediante campañas de odio meticulosamente planeadas que están orientadas a posicionar a personajes clave que a su vez son fuente de inspiración para identidades no tan gratas como los incels o los the Red Pills que han protagonizado actos violentos que han sido documentados por los medios.

El éxito de los youtubers antifeministas viene en gran medida de su habilidad de capitalizar la rabia masculina y en dar soluciones aparentes para consolidar un espacio cien por ciento varonil. La manósfera es un entramado comunitariamente funcional donde resalta la pertenencia, las redes de apoyo mutuo y una exacerbación de la masculinidad.

Superar las fronteras culturales creadas por el machismo implica promover en las nuevas generaciones una cultura digital basada en la igualdad, el respeto y la libertad de expresión. Esto requiere, sin duda, fortalecer una educación con perspectiva de género, responsabilidad en el uso de las plataformas, así como una transformación integral de lo que significa ser hombre.

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