México-EU: mensajes y señales

Razones

Jorge Fernández Menéndez

Las advertencias se multiplican y leer lo que está pasando en la relación México-Estados Unidos debe, por ende, alejarse cada vez más de la superficialidad y los lugares comunes. Las señales son contradictorias, pero por debajo de las declaraciones existe una trama que no puede ser ignorada.

La primera la reseñábamos ayer en este espacio: la declaratoria del presidente Trump sobre los países involucrados en el tránsito o tráfico de drogas. Algunos leyeron en esa declaración sólo la parte en la que la Casa Blanca reconoce los esfuerzos realizados por México para aumentar las detenciones, decomisos e incautaciones, pero el texto principal está en lo que falta por hacer: operaciones conjuntas de mayor profundidad, mayor inversión en seguridad y lo más importante “exponer, arrestar y enjuiciar” a los políticos que protegen y colaboran con los narcoterroristas.

La sentencia es inapelable pero además es el quinto documento oficial de la Unión Americana que lo plantea utilizando casi las mismas palabras: la estrategia de seguridad nacional, la de antiterrorismo, la de lucha contra las drogas, la de combate al fentanilo y el difundido ayer por la Casa Blanca. Responder a esa contundencia, diciendo que “no necesitamos que nos juzgan desde fuera” es una banalidad.

Ayer mismo, el secretario de Estado, Marco Rubio, celebrando la independencia de México, dijo que nuestro país “puede seguir siendo un socio fundamental” de EU, pero que sufre una “epidemia de crimen organizado trasnacional y narcoterrorismo”.

Después de que la fiscalía general de los Estados Unidos hizo un evento con fuerte difusión por la detención de un personaje relativamente menor relacionado con el cartel del Noreste, residente en Texas, tanto la fiscalía como la embajada estadounidense en México destacaron que su país seguirá “utilizando todas las herramientas posibles para combatir cárteles y a quienes los apoyan”. Y agregaron: “apoyar narcoterroristas tiene consecuencias”.

Ayer hubo, sin difundir su contenido, una nueva llamada telefónica entre la presidenta Sheinbaum y Donald Trump. Al mismo tiempo estamos en los prolegómenos de lo que parece será un acuerdo comercial bilateral más que acercarse a una renovación del TMEC. Trump volvió a decir que no nos necesita pero que podría acercarse un muy buen acuerdo comercial con México.

Pero lo importante no es eso: mientras se mueve la reunión México-EU sobre el TMEC del 24 de septiembre para el 28 y 29 en Washington, el tercer socio, Canadá, luego de la aplicación de aranceles por parte del gobierno estadounidense, está preparando una suerte de salida alterna al tratado trilateral, avanzando en un acuerdo como “miembro asociado” con la Unión Europea (con fuerte apoyo de la población al primer ministro Mark Carney en este tema). Carney aclaró que Canadá no busca ser el Estado número 28 de la UE ni adoptar la legislación o la moneda europea, pero la propia presidenta de la Comisión Europea Úrsula Van Der Leyen, planteó crear ese estatus especial (actualmente no contemplado en los tratados comunitarios) para profundizar los lazos en comercio avanzado, defensa, energía, inteligencia artificial, tecnología y seguridad económica.

Ante ello, Trump amenazó a Canadá con mayores aranceles si sigue en su acercamiento con UE. En ese contexto un acuerdo con México sólo podría darse en términos bilaterales, pero existe un componente adicional: mientras el gobierno federal plantea una ampliación de ese acuerdo o de las bases del tratado, en términos exclusivamente económicos y comerciales, poniendo el acento inmediato en acero, aluminio e industria automotriz, la administración Trump quiere un acuerdo completo, que involucre temas comerciales pero también seguridad, seguridad jurídica, inversiones e incluso ser parte, de una u otra forma, del acuerdo hemisférico que plantea Washington y al que se ha adherido casi toda América latina y el Caribe.

Si tomamos en cuenta que el 4 de octubre es la primer vuelta de las elecciones en Brasil (si nadie tiene mayoría la segunda vuelta será el 25 de octubre) y Flavio Bolsonaro no sólo ya alcanzó a Lula da Silva sino que podría superarlo en una segunda vuelta (a tres semanas de las elecciones Fabio Bolsonaro tendría un 47.2 por ciento y Lula un 46.8 para una segunda vuelta), el panorama para México sería altamente presionante para llegar a un acuerdo con Estados Unidos: no sólo quedaría solo en el continente, salvo apestados como Cuba o Nicaragua, sino también sin el otro integrante del TMEC, Canadá.

Mientras tanto, otros espacios de colaboración se siguen abriendo: el domingo llegan a México 139 integrantes de las fuerzas especiales del ejército de Estados Unidos para un largo entrenamiento conjunto con sus homólogos del ejército mexicano en el rancho de Santa Gertrudis en Chihuahua. Es el contingente militar más numeroso de Estados Unidos que ha llegado con esos fines a México.

El factor Olán

Amilcar Olán, el amigo y socio de los hijos de López Obrador, Andy y Bobby, intentó por la vía judicial callar a los medios y plataformas de internet que lo estaban investigando: presentó el año pasado un amparo que fue frenado por un tribunal colegiado de Tabasco. Inmediatamente después, Olán abandonó el país, llevándose a Suiza una fortuna multimillonaria. La UIF ahora le pidió a la FGR iniciar una investigación en su contra. Para sorpresa de nadie la Fiscalía de Ernestina Godoy se negó a hacerlo. Así le dan la razón a Trump.

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