Andrea Chávez: el día en que Chihuahua dijo que no

Puntos Fiscales

José Luis León Robles                         

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Hay derrotas políticas que se explican en una noche y otras que comienzan a construirse mucho antes de que se conozca un resultado. La de Andrea Chávez en el proceso interno de Morena en Chihuahua pertenece, probablemente, a las dos categorías. La noche del 28 de septiembre de 2026, Morena terminó de definir a sus coordinadores estatales rumbo a las elecciones de 2027. En Chihuahua, el nombre elegido fue el de Cruz Pérez Cuéllar, alcalde con licencia de Ciudad Juárez, dejando fuera a Andrea Chávez, quien durante meses había construido una intensa campaña de posicionamiento político en el estado. No fue una derrota electoral ante el electorado chihuahuense, porque la elección constitucional todavía no ocurre. Fue una derrota dentro de Morena: una encuesta y un proceso interno determinaron quién encabezaría al partido en la ruta hacia la gubernatura de 2027. Andrea Chávez llegó a esta contienda como uno de los rostros jóvenes más conocidos de Morena. Su presencia política había crecido considerablemente y su actividad en Chihuahua era evidente. Durante meses recorrió municipios, participó en reuniones y mantuvo una intensa exposición pública. Su estrategia parecía clara: construir una estructura territorial que acompañara su reconocimiento nacional. Pero la política tiene una regla difícil de ignorar: ser conocido no necesariamente significa ser el elegido. Eso quedó demostrado cuando Morena anunció a Pérez Cuéllar como su coordinador estatal. El resultado tampoco surgió completamente de la nada. Una encuesta de Electoralia publicada en septiembre colocaba a Pérez Cuéllar por delante de Chávez dentro de las preferencias de Morena en Chihuahua, con 35% frente a 28%. La contienda, por lo tanto, no fue una sorpresa absoluta, aunque sí representó un golpe importante para la estrategia política que Chávez había desarrollado. La escena de la noche del 28 de septiembre tuvo un fuerte componente simbólico. Los simpatizantes de Chávez y Pérez Cuéllar protagonizaron un duelo de porras mientras se esperaba el anuncio. Finalmente, el nombre de Pérez Cuéllar fue pronunciado como el elegido por Morena y sus seguidores comenzaron a corear «unidad». Porque una cosa es competir internamente y otra muy distinta es gobernar o hacer campaña después de una competencia interna. Chávez tenía que decidir qué hacer con la derrota: confrontar, cuestionar el procedimiento o aceptar el resultado y permanecer dentro del movimiento. Al salir del evento, evitó mencionar directamente a Pérez Cuéllar y aseguró que continuaría recorriendo Chihuahua. También manifestó su respaldo al proyecto de la llamada Cuarta Transformación y a la presidenta Claudia Sheinbaum. Es decir, perdió la definición interna, pero no anunció una ruptura con Morena. Y esa puede ser una de las decisiones más importantes de su futuro político. El problema no era solamente Pérez Cuéllar Explicar la derrota de Chávez únicamente como una victoria personal de Cruz Pérez Cuéllar sería simplificar demasiado el proceso. Morena ha utilizado este mecanismo para seleccionar candidaturas y coordinaciones. Para Chihuahua, el resultado oficial colocó a Pérez Cuéllar por encima de Chávez. En la presentación nacional de los resultados, Morena informó que el alcalde de Ciudad Juárez obtuvo 8.5 puntos en la valoración correspondiente a Chihuahua. Lo ocurrido sí representa un golpe para una aspiración que parecía tomar fuerza: la posibilidad de convertirse en la abanderada de Morena para buscar la gubernatura de Chihuahua en 2027, pero también representa una oportunidad para medir qué tan sólida es la trayectoria que construyó. Espero este tema haya sido de su agrado, y si el creador nos lo permite nos estaremos leyendo la siguiente semana en esta su columna.

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