Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas
Actualmente los jóvenes tienen mayor acceso a información, contenidos digitales y herramientas tecnológicas, esto no necesariamente se refleja en un mayor acercamiento a los libros; ante esto, José Luis Ruiz Abreu, director de la Librería José Emilio Pacheco, comentó que uno de los principales retos es recuperar el interés de adolescentes y jóvenes por dedicar tiempo a la lectura, una situación que puede repercutir en su comprensión lectora.
El director señaló que actualmente existen múltiples formas de acceder a información y contenidos sin necesidad de acudir a una librería o buscar un libro, pero el hábito de sentarse a leer y mantener la atención durante una lectura se ha ido debilitando entre algunos sectores jóvenes.
Esta situación adquiere relevancia porque la lectura no solamente implica acceder a información, sino desarrollar habilidades para comprender, analizar y relacionar lo que se está leyendo, cuando el acercamiento a los libros disminuye, también se reducen las oportunidades de fortalecer estas capacidades. Sin embargo, Ruiz Abreu consideró que el interés por los libros todavía está presente entre los estudiantes cuando existen espacios que los acercan directamente a la lectura. Como ejemplo, destacó la participación de alumnos en actividades como ferias del libro, presentaciones de autores y talleres, donde pueden conocer distintas propuestas editoriales y descubrir nuevas lecturas.
Para el director, estos espacios permiten que los jóvenes tengan contacto con los libros más allá de las obligaciones escolares y que puedan acercarse a ellos por interés propio. Por ello, consideró necesario continuar generando actividades que despierten la curiosidad de los estudiantes y los motiven a leer. En este esfuerzo también participan las librerías y las instituciones educativas mediante talleres de lectura, actividades literarias y espacios de encuentro con escritores e investigadores. Ruiz Abreu señaló que mantener estos espacios resulta fundamental ante un escenario en el que incluso algunas librerías y proyectos editoriales han dejado de operar.
La tecnología, explicó, no elimina la posibilidad de que los jóvenes lean, pero sí ha cambiado la manera en que se relacionan con la información. El reto está en que el acceso inmediato a contenidos no sustituya el tiempo necesario para leer, comprender y desarrollar un criterio propio. Por ello, el desafío no solamente consiste en acercar más libros a los estudiantes, sino en recuperar el hábito de la lectura como una actividad que forme parte de su vida cotidiana y que contribuya al desarrollo de su comprensión lectora.










