- Un duelo complicado puede acompañarse de depresión y requerir atención integral, según las necesidades de cada paciente, puede ser necesario acudir con profesionales de psicología o psiquiatría, destacó especialista
Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas
La dificultad para superar una pérdida puede afectar la alimentación, el trabajo y las relaciones personales, además de provocar aislamiento y una tristeza persistente. Estas señales pueden advertir que el duelo se está complicando y que la persona necesita atención profesional, explicó la doctora Leslie Minette Alvarado Nazar, tanatóloga.
La especialista señaló que, ante la muerte de un familiar o una separación, cada persona experimenta el dolor de manera distinta. Algunas pueden sentir tristeza, culpa, miedo o enojo, por lo que comparar su proceso con el de alguien más o exigirle que se recupere pronto puede hacer que se sienta incomprendida.
Entre las señales de alerta mencionó dejar de comer, perder el interés por trabajar, aislarse y expresar que ya no se tienen ganas de vivir. Cuando aparecen estas conductas, es importante buscar ayuda para valorar la situación y determinar el tratamiento necesario.
Alvarado Nazar explicó que un duelo complicado puede acompañarse de depresión y requerir atención integral. Según las necesidades de cada paciente, puede ser necesario acudir con profesionales de psicología o psiquiatría, además de recibir acompañamiento tanatológico.
La tanatología brinda un espacio para que las personas expresen sus emociones sin sentirse juzgadas y puedan procesar la pérdida a su propio ritmo. Su objetivo no es hacer que olviden a quien murió ni borrar el dolor, sino ayudarlas a integrar esa ausencia a su vida y encontrar herramientas para continuar.
La especialista destacó que el acompañamiento también puede ser útil cuando una persona siente que su mundo se ha derrumbado y no sabe cómo afrontar lo ocurrido. Por ello, insistió en que el dolor no debe minimizarse ni medirse en comparación con el de otras personas.
Reconocer las señales de alerta y buscar apoyo oportunamente puede ayudar a evitar que el sufrimiento afecte aún más la vida cotidiana. Si alguien expresa que ya no quiere vivir, debe tomarse en serio y buscarse ayuda profesional inmediata.










