La celebración tiene una larga historia en la capital chiapaneca. De acuerdo con Jiménez Velasco, el templo del Señor del Calvario data del siglo XVI y fue inicialmente una ermita, que después se convirtió en capilla
Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas
“Un ser humano que no tiene esperanza, que no tiene la capacidad de perdonar”, expresó María del Pilar Jiménez Velasco al explicar el significado de la celebración del Señor del Calvario, una tradición religiosa con más de 200 años de historia que cada octubre reúne a creyentes en el centro de Tuxtla Gutiérrez.
Para Jiménez Velasco, la festividad representa una oportunidad para recordar la pasión de Jesús, su sacrificio y el mensaje de amor y perdón que, desde la fe católica, da sentido a esta conmemoración. La mujer, quien lleva 60 años al servicio del templo, considera que la esperanza es uno de los principales motivos por los que las personas mantienen viva esta tradición.
La entrevistada explicó que la imagen del Santo Entierro tiene un significado particular para los fieles, pues representa a Jesús después de su muerte y remite a la esperanza en la resurrección. Señaló que cada año los creyentes acuden a venerarlo y expresar su agradecimiento por los favores que atribuyen a su intercesión.
La celebración tiene una larga historia en la capital chiapaneca. De acuerdo con Jiménez Velasco, el templo del Señor del Calvario data del siglo XVI y fue inicialmente una ermita, que después se convirtió en capilla. En 1946 comenzaron a realizar la fiesta en grande, cuando el recinto adquirió la forma que conserva actualmente.
La feria religiosa se desarrolla del 10 al 22 de octubre, fecha en que se conmemora el día principal. Como parte de las actividades, el 21 de octubre está prevista la coronación de la imagen por parte de monseñor José Luis Mendoza. La programación también incluye teatro, marimba, artesanías y actividades culturales organizadas con apoyo del municipio.
Jiménez Velasco destacó que la devoción ha trascendido las fronteras, pues mencionó la llegada de visitantes de Perú, Argentina y Chile, quienes acuden al templo para venerar al Señor del Calvario y entregar ofrendas, entre ellas prendas de vestir como muestra de agradecimiento.
Su vínculo con esta celebración también es personal. Originaria del barrio del Calvario, afirmó que ha dedicado seis décadas al servicio del templo y que cada año encuentra en esta festividad una oportunidad para renovar su esperanza y compartir su fe con quienes acuden al recinto.
La invitación permanece abierta a la población para visitar el Templo Expiatorio del Señor del Calvario y participar en las actividades. Para quienes mantienen esta tradición, la celebración no solo representa una expresión de devoción, sino también una herencia comunitaria que se transmite entre generaciones y conserva un lugar en la vida religiosa de Tuxtla Gutiérrez










