Marco Alvarado/ Cinthia Ruiz/ José Salazar/ Edén Gómez Diseño: Luis Méndez / Diario de Chiapas
La escasez y las constantes dificultades que enfrenta la población en Chiapas para conseguir sangre se deben tanto a mitos persistentes como a trabas administrativas entre instituciones de salud.
La química bióloga Nancy Burgoa Santos, directora del Banco de Sangre Esperanza, atribuyó parte de las complicaciones para el abasto a la persistencia de creencias erróneas entre los donantes potenciales, como la falsa idea de que la donación causa enfermedades o genera debilidad física permanente.
Burgoa Santos recalcó que la donación altruista resulta clave para el sistema hospitalario, ya que a partir de una sola unidad extraída se obtienen hasta cuatro componentes sanguíneos esenciales: concentrado eritrocitario, plasma, plaquetas y crioprecipitado.
Todos estos derivados forman parte de un proceso rigurosamente regulado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para garantizar entregas seguras a los pacientes.
De acuerdo con la directora, el concentrado eritrocitario es el insumo de mayor demanda en los centros médicos.
Pese al estricto cumplimiento de la normativa sanitaria federal y a la aplicación de protocolos de máxima seguridad para evaluar a los donantes, persiste un problema en la entidad: la red de hospitales públicos en Chiapas no acepta unidades sanguíneas provenientes de bancos de sangre privados.
La especialista señaló desconocer el origen o la justificación técnica de esta restricción en el sector público de salud, especialmente ante la alta demanda del insumo.
La regulación del manejo de sangre humana en el país está regida por la Norma Oficial Mexicana NOM-253-SSA1-2012, de observancia obligatoria para establecimientos públicos, sociales y privados.
La norma contempla mecanismos explícitos para el intercambio de hemocomponentes, como el apartado 4.11, que insta a los bancos de sangre a celebrar convenios entre sí para garantizar el abasto.
Asimismo, prevé excepciones en situaciones de urgencia transfusional, donde se permite el suministro de unidades sin convenio previo, siempre que exista autorización y registro por escrito de los responsables correspondientes.
De igual forma, el apartado 13.2.5 faculta el suministro de unidades entre establecimientos mediante acuerdo mutuo y pruebas de compatibilidad, mientras que el numeral 13.3 indica que toda unidad proveniente de otro centro debe ingresar legalmente a través del banco de sangre o servicio de transfusión del hospital receptor.
Estos preceptos legales contemplan expresamente el intercambio de unidades entre instituciones y no establecen una prohibición explícita a proveedores privados.
Entre los factores técnicos que formalmente podrían justificar el rechazo de una unidad se encuentran la falta de licencia sanitaria actualizada, la ausencia de un procedimiento de recepción o convenio previo, o el incumplimiento en la cadena de frío, transporte e identificación.
No obstante, especialistas advierten que la sola negativa basada en el origen privado requeriría fundarse en una disposición legal específica y no solo en argumentos genéricos de seguridad sanitaria.
UN VIACRUCIS FAMILIAR
Encontrar personas dispuestas a donar sangre cuando se necesita una cirugía puede convertirse en una tarea agotadora para las familias. La búsqueda implica conseguir voluntarios, trasladarlos hasta el hospital, cubrir sus gastos y organizar nuevas visitas cuando alguno no cumple con los requisitos para donar.
Este es el caso de Manasés López Ramírez, quien necesita reunir dos unidades de sangre. Para cumplir con lo requerido por los médicos, debe localizar donadores y coordinar su llegada al lugar donde se realizará el procedimiento, una tarea que representa dificultades de organización, tiempo y recursos económicos.
López Ramírez explicó que vive lejos, por lo que necesita salir desde temprano y realizar largos traslados para atender esta necesidad. Además, debe organizarse con anticipación y confirmar quiénes podrán acompañarlo, debido a que no todas las personas tienen disponibilidad en la fecha indicada.
Sin embargo, conseguir a alguien dispuesto a donar no garantiza que el proceso se complete. El entrevistado señaló que algunas personas no resultan aptas durante la valoración médica, por lo que debe regresar y buscar nuevos candidatos hasta reunir las unidades solicitadas. Esto significa repetir los viajes, invertir más tiempo y mantener la búsqueda de personas que puedan cumplir con los requisitos.
“Es muy difícil, es muy cansado”, expresó al describir el proceso de búsqueda, que apenas comienza y ya le exige organizarse, realizar traslados y depender de la disponibilidad de otras personas.
Ante esta situación, pidió a las autoridades competentes considerar alternativas que faciliten el acceso a la sangre para las familias que enfrentan dificultades económicas.
ENTRE FILTROS Y FALTA
DE CULTURA
La sangre no se fabrica, pero conseguirla a tiempo puede convertirse en una carrera contra el reloj para las familias que enfrentan una emergencia médica. La falta de donadores voluntarios obliga con frecuencia a movilizar a familiares y conocidos, aunque no todos cumplen los requisitos para donar.
Jairo Trejo Pérez, director del Centro Estatal de Transfusión Sanguínea, reconoció que uno de los principales retos es cambiar la cultura de donación y evitar que la población espere a tener un paciente hospitalizado para acudir a un banco de sangre.
El funcionario informó que el Centro atiende entre tres mil 100 y tres mil 150 pacientes mensuales, mientras trabaja en campañas de colecta con instituciones públicas, universidades y sistemas municipales del DIF.
La selección de donadores incluye registro, orientación, valoración médica y estudios de laboratorio. El procedimiento puede tomar entre 40 minutos y una hora.
Trejo Pérez señaló que existen 10 hospitales con puestos de sangrado y centros de colecta, y que se trabaja con las autoridades sanitarias para regularizar licencias y mejorar la coordinación entre establecimientos públicos y privados.
La intención es reducir los traslados de familiares que, en algunos casos, viajan hasta 10 horas desde sus comunidades para buscar atención o cumplir con los requisitos de donación.
El director también alertó sobre páginas falsas en redes sociales que ofrecen servicios relacionados con el Centro Estatal y pidió denunciar cualquier intento de cobro irregular. Aseguró que no se cobra por la obtención de sangre, aunque existen conceptos autorizados que deben cubrirse mediante las instancias oficiales correspondientes.
El procesamiento sí implica costos por reactivos, bolsas, equipos especializados y pruebas de seguridad, factores que pueden influir en los precios de los servicios privados.
Ante esta situación, Trejo Pérez llamó a fortalecer la donación altruista y reiteró que la sangre se necesita todos los días, no solamente cuando una emergencia pone en aprietos a una familia.
PANORAMA DE LA
DONACIÓN
De acuerdo con cifras oficiales de la Secretaría de Salud y del Centro Nacional de la Transfusión Sanguínea (CNTS), la donación de sangre en México se ha mantenido predominantemente bajo un esquema de reposición o familiar, donde apenas un promedio de 12 personas por cada mil habitantes donan anualmente.
A nivel federal, el sistema capta más de 1.6 millones de unidades anuales, cumpliendo con los parámetros mínimos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto a la tasa de donantes por cada 100 mil habitantes; sin embargo, la proporción de donaciones estrictamente altruistas o voluntarias se ha mantenido históricamente baja, rondando cerca de uno de cada 10 casos.
Los principales retos institucionales y demográficos radican en los tabúes de la población, los filtros estrictos y la carencia de una cultura de donación preventiva constante.
En contraste directo con la tendencia nacional, el estado de Chiapas ha mostrado una transformación notable respaldada por las estadísticas de sus dependencias sanitarias y su Banco de Sangre estatal “Dr. Domingo Chanona Rodríguez”.
Las instancias oficiales ubican a Chiapas entre los primeros puestos nacionales (destacando en el cuarto lugar) en materia de donación voluntaria, registrando incrementos que han elevado la captación altruista hasta cifras de entre el 20 y el 23 por ciento.










