Agencias
Datos recabados por el telescopio espacial Webb indican que los agujeros negros no sólo existieron tras el Big-Bang, sino que dieron origen a nuevas estrellas y potenciaron la formación de galaxias.
Según la nueva investigación, los hallazgos trastocan las teorías sobre cómo los agujeros negros dan forma al cosmos, desafiando la comprensión clásica de que se formaron después de que surgieron las primeras estrellas y galaxias. En cambio, los agujeros negros podrían haber acelerado drásticamente el nacimiento de nuevas estrellas durante los primeros 50 millones de años del universo, un período fugaz dentro de sus 13.800 millones de años de historia.
“Sabemos que estos monstruosos agujeros negros existen en el centro de las galaxias cercanas a nuestra Vía Láctea, pero la gran sorpresa ahora es que también estuvieron presentes en el comienzo del universo y fueron casi como bloques de construcción o semillas de las primeras galaxias”, dijo en un comunicado el autor principal, Joseph Silk, profesor del Departamento de Física y Astronomía de la Universidad Johns Hopkins y del Instituto de Astrofísica de París, Universidad de la Sorbona.
“Realmente impulsaron todo, como gigantescos amplificadores de la formación de estrellas, lo que supone un cambio radical de lo que creíamos posible antes, hasta el punto de que esto podría alterar por completo nuestra comprensión de cómo se forman las galaxias”.
El trabajo se publica en Astrophysical Journal Letters.
Las galaxias distantes del universo primitivo, observadas a través del telescopio Webb, parecen mucho más brillantes de lo que los científicos predijeron y revelan un número inusualmente alto de estrellas jóvenes y agujeros negros supermasivos, dijo Silk.










