Anabel Calatayud
Qué ilógico es el amor
que al conocerte,
así de golpe y de repente,
me surgió una sonrisa;
y tan fugaz y deprisa
se esfumó entre la gente
cuando mis ojos al buscarte
buscaron intensamente
pero no encontraron
más que el aire
diluyéndose en la calma…
Es que al no ver tu cuerpo
Comenzó a teñirse de negro
el semblante de mi cara
y volví a sentirme sola
sin motivos ni palabras,
sin entender
qué fue lo que pasó…
¡Es que la razón no sirve de nada
cuando se trata del amor!










