México mermado
Jorge Alberto Rincón Acebo. [email protected]
Desde la presidencia de Jefferson (1801-1809) se buscó la apropiación, motivando la independencia tejana de México. Desembocó en la invasión y pérdida de territorio (1846-1847). Rememorando a Félix María Calleja, quien advirtió en el siglo XVIII “la peligrosa expansión del recién creado Estados Unidos de Norteamérica”.
En febrero de 1848 se firmó, por parte de los mexicanos conservadores, el tratado Guadalupe Hidalgo en favor de EUA, cediéndoles la mitad del territorio.
La guerra es injusta. Como muestra, la guerra librada por Estados Unidos contra México, entre 1846 y 1848. La justificación fue la defensa del territorio entre el rio Nueces y el rio Bravo. Era espacio mexicano, invadido por un fuerte estadounidense.
A diario sabemos que los tratados son letra muerta.
“El mexicano siempre desconfía de otro mexicano; esto lo aprovechan y cultivan los norteamericanos”, puesto en labios de Antonio López de Santana (1).
El embajador Slidell de EUA en México (1845), refiriéndose a los mexicanos: “mezclan la tierra con el honor, confunden negocios con las emociones, combinan los sentimientos con razones”. Las guerras se justifican con adeudos y cobrarse justifica la apropiación. “No creo que haya habido una guerra más perversa”, dijo Ulises Grant, citado por Enrique Krause.
Además de la desproporción de los ejércitos, abundaron desabastos, violaciones y asesinatos de civiles.
Sobre todo, la traición a la patria. Siendo una de las naciones más favorecidas por la geografía, nos esforzamos por permanecer en la abulia, tedio e indolencia.
Trump, el maestro.
¡¿Cómo vas a decir que Trump es maestro, si manifiesta las actitudes negativas?!
¡Lo es! Nos enseña lo que no debemos hacer.
Su claridad en expresar que invadirá México para proteger a EUA del comercio del fentanilo, es justificante de la necesidad de tener bases militares en México para aplacar a los cárteles, quienes son pertrechados de armas por la industria bélica norteamericana. Quien sufre es el ciudadano mexicano a consecuencia de su permisividad, provocada por la educación en la mansedumbre de la estulticia.
La cultura, forma del arte de lograr la armonía a través de acciones, es cultivar el amor a la patria, mermado al minimizar las fechas patrias, priorizando los fines de semana largos, benéficos para el comercio controlado por extranjeros.
Las fiestas patrias se celebran como en la segunda mitad del siglo XX. Los ecos actuales demuestran que los imperios no tienen amigos, tienen sirvientes o personas a quienes despojar.
Preferible tratar con un Trump que con Hillary, Clinton, Obama, Biden o Harris, promotores de la guerra nuclear.
Referencias
México mutilado. Francisco Martín Moreno, 2006, página 127.










