¿La permanente demostración del Amor?

Jorge Alberto Rincón Acebo [email protected]

Religión, familia, educación y maestros, te enseñan a amar y preservarte. ¿Por qué hay guerras?
La vida es un continuo replanteamiento. No es lineal, posee secuencias cíclicas.
El día de la madre o del maestro, nos indican la necesidad de formar para la libertad, la alegría y en contra de la guerra, que empieza por la autodestrucción corporal, al dañarnos a través del alimento y consumo de sustancias dañinas.
Es tabú hablar de lo que acaece en la guerra.
Sin embargo, a través de las películas se exalta la violencia en los campos de batalla. La efímera vida del narco.
Se cuela la tristeza de la influencer ultimada en Guadalajara y la ejecución de los dos funcionarios del gobierno de la ciudad de México, para alimentar el miedo.
La humanidad es entrenada en el siglo XXI, en la ignorancia desinformada: encierro planeado por la pandemia, pérdida de la interacción comercial, sustituida por el comercio cibernético con el deterioro de la cohesión social. La sustitución del dinero físico por el digital, que en un segundo te retorna a la prehistoria al apagarse la red, acaecido el 28 de abril de 2025 en la península ibérica. Vacunas que deterioran tu circulación y sobrevida. Democracia occidental de gobernantes impuestos sin ser elegidos por el pueblo, quienes emplean el dinero para la guerra, violencia y drogas, para destruir e invadir deteriorando la salud, servicios y enseñanza, para esclavizarnos en el consumismo e ignorancia. Violencia y drogas para destruir e invadir.
Estadounidenses y europeos no desean morir. La historia enseña que deseaban vivir. Los liquidados por inconvenientes en la primera guerra mundial, como ahora desean hacer la elite quienes ha llevado a la bancarrota financiera a Estados Unidos y Unión Europea, léase Dinamarca.
Sin embargo, lo hacen drogándose, endeudándose, en su carencia de certeza. Cultivando la violencia social.
Si bien te va, acudir a la mesa de un psicoterapeuta. Entonces ¿Por qué toda relación es una guerra fría?
La estulticia se da bien, ufanándose al defender a quien lo daña, como el síndrome de Estocolmo o el capataz de Paulo Freire o la cuña del mismo palo. “Pa’ que apriete”, dice la conseja popular.
Marchamos al abismo como el loco del tarot. Y no es loco a quien lo llama, sino quienes lo nombran, inconscientes de su insania.
Hoy es imprescindible actuar positivamente, para contribuir a optimizar la existencia. El arte y la cotidianeidad nos debe llevar a avanzar a una existencia plena. Plantearnos en el eterno recomenzar del calor insoportable a consecuencia del calentamiento causado por la humanidad. Es intolerable estar a la luz solar, dañando a la piel.
Es consecuencia de la deforestación y la carencia de fuerza de uno, para mantener la permanente reforestación.
El mundo no nos pertenece.
La humanidad es parte del planeta y actuamos como parásitos.

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