Demoliciones

Jorge Alberto Rincón Acebo [email protected]

Ahondar en el ayer para reavivarlo, reconstruyéndolo en la memoria, semeja al planear, proyectar una construcción hasta reducirla a lo que cabe en el espacio real.

Al observar el parque Rodulfo Figueroa desde arriba de la pérgola -la cual no conocí en forma presencial- toma su justa dimensión inmensa en su significado y limitada a medidas en el espacio, con su escalinata. Observo sus escaleras de cinco niveles con pequeñas bancas de concreto con respaldo boleado a ambos lados de su inicio. Con cinco pilares circulares rematados con una esfera blanca.

Ahondemos en las demoliciones realizadas en 80 años.

En 1930 se derribaron los portales de Guichia, edificándose la Casa del Pueblo. Sustituida después por el Palacio Federal, inaugurado el 5 de junio de 1943 y sobrevivió 32 años. Luego, suplido por el actual palacio estatal que ya alcanzó la edad de 43 años. En el parque Rodulfo Figueroa se edificó pérgola y mapa de Chiapas, sucedido en los 50’s por el quiosco y pila. Finalmente, en los 80’s desaparece el Rodulfo Figueroa. Desde entonces, la Plaza Central ha sido remodelada cada 10 años, sustituyéndosele el piso y desapareciendo el quiosco. ¡También fue absorbido por el hoyo negro del gasto inoficioso! Debería realizarse en la Ley de Urbanismo, un candado para evitar tales dispendios.

Durante el gobierno del Dr. León Brindis (1960-1964), se amplió la Avenida Central, demoliendo fachadas en ambas aceras, colocación de concreto en el centro de la ciudad y la Avenida Central. Confiriéndole apariencia citadina en los 80’s, se derribaron casas en la Calle Central, entre 2ª. Norte y 3ª. Sur.

Se derribaron las construcciones aledañas al templo de San Marcos, desapareciendo en los 60’s.

El Ateneo, Biblioteca y Museo Regional -¡todo en tan minúsculo espacio!- fue construido en 1908 y derruido en 1960, ubicado en la esquina de Callejón Oriente y Avenida Central. Se deben establecer mínimas reglas de urbanismo. ¡Ahí se elevó lo inarmónico!

En plena Avenida Central, el edificio del hotel Guizmar, rememorado por las tortas Forteza, de halagüeño recuerdo degustativo, duró de 13 a 15 años. Se convirtieron en escombro las casas del callejón. La irremplazable mansión del Dr. Cachón = Familia Muñoa, orgullo para Tuxtla, existió entre 1928 y 1980. El edificio del Colegio de Niñas duró de 1943 a 1980.

El parque Joaquín Miguel Gutiérrez, ya fue descrito previamente.

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