¿Has ido?
Jorge Alberto Rincón Acebo [email protected]
¿Te gustan tus museos? ¿Te agrada ir al museo sin importar la temática? Existe un museo considerado en los 80s, uno de los mejores del país. Posee calidad e infraestructura y posee escaso flujo de visitantes locales. Contados tuxtlecos han ido -desde su apertura en 1984- más de cuatro veces.
Es el Museo de Antropología e Historia.
Se crea como Museo Regional integrado a la Biblioteca Pública en 1910. En 1934 fue ubicado en la casa del Dr. Rafael Grajales. Pasado a edificio propio en los años 50 en el edificio frontal de la actual rectoría de la UNICACH, fue su primer director el Prof. Agrípeno Gutiérrez casi un año, siendo sustituido por el Prof. Armando Duvalier hasta 1983.
Desde la década de los 50 hasta los 70, se ubicó en el edificio construido aledaño a La Lomita. El museo ocupaba la parte frontal del edificio de Rectoría de la UNICACH. Son dos edificios unidos, fueron construidos para el museo y el otro para la Secretaría de Educación. ¡Ah, así se explican los desniveles y separaciones!
En la planta baja se hallaban esculturas en piedra de mayor antigüedad, destacando Pagre Piegra, como coloquialmente cariñosamente la denominó Armando Duvalier.
Subiendo las escaleras se lucía un tronco ahuecado formando un tambor, que poseía dos cortes largos como si fueran dos teclas en la parte que tocaba el suelo; el tronco se encontraba excavado, al estar en contacto con el piso formaba una caja de resonancia y al golpear para arriba se transmitía el sonido. Estaban las diversas piezas de barro a la derecha de las oficinas donde se encuentra la actual Rectoría de la UNICACH.
Segunda planta: se ubicaban bancas, espadas, escudos, arcabuces, de la época colonial. Y las réplicas de los murales de Bonampak, que ahora se lucen en el Museo de Antropología e Historia realizadas por Ramiro Jiménez Pozo, dibujante y pintor del museo, formado como ayudante del pintor César Corzo para hacer un fragmento del mural de Bonampak y una parte hecha con puras piedras, donde se miraban otras áreas del mural.
Esto, recalco, quedará en la conciencia histórica de los exdirectores del Museo de Antropología e Historia, al no remover el pedazo de pared o estuco cubierto con pedrería para preservarlo. En lo que resta, se supone quedan fragmentos del mural. Mientras, las originales pinturas de Bonampak están en proceso de deterioro.
Duvalier Cruz, quien al declarar las piezas que obtenían la fundación nuevo mundo eran trasladadas fuera de México, tuvo como consecuencia que fuera acusado como saqueador. “Fácilmente comprobó que no lo era”. Continuó en su cargo: mejor carta de crédito no puede existir.
Después fue trasladado un tiempo al Museo de Historia Natural o de maderas fosilizadas.










